La larga y compleja transición platense

La larga y compleja transición platense

No hay encuentros sinceros de equipos técnicos de Bruera y Garro. La Plata se ha convertido en un basural. Se esconden datos, mientras se negocia el nuevo Concejo Deliberante.

Las sonrisas de la foto entre el intendente saliente, Pablo Bruera, y el electo, Julio Garro, no se condicen con la realidad de la transición, la cual se ha convertido en un complejo entramado de ocultamiento y de maniobras poco claras.

A todo esto hay que sumarle que en La Plata se han suspendido o restringido servicios esenciales, como la recolección de residuos no habituales. Por días, la ciudad capital se ha transformado en un verdadero basural. Este es “el tema”, dado que detrás de esta situación se erige ese castillo de naipes de las cooperativas que funcionan al calor del Municipio.

Las cooperativas son en sí el principal problema de esta transición. Apenas un puñado de las casi 20 que funcionan en la capital bonaerense tienen papeles en órdenes; las restantes ni siquiera cuentan con la documentación pertinente como para operar, por ejemplo, a través de un banco. Son verdaderos dibujos jurídicos de gran precariedad para los trabajadores, algunos de los cuales ya han cesado en sus funciones.

Esta es la “bomba de tiempo” que la administración Garro deberá desactivar rápidamente, ya que detrás hay alrededor de 7 mil personas y un servicio medular: recolección de residuos y barrido.

El frente Cambiemos ya junta información, documentos y pruebas para realizar una presentación judicial por este tema, ya que se sospecha de desvíos de fondos, de órdenes de compras por elementos que jamás se compraron y de enriquecimiento sin causa de los funcionarios que las manejaron.

Es un secreto a voces: se calcula que son más de 4 mil las personas que figuraban como empleadas por las cooperativas pero que no trabajaban. La futura gestión también posó la atención sobre la oficina de Personal comunal, en la que se firmaron cientos y cientos de pa-ses a planta permanente en los últimos días. Esta no es una sospecha, sino toda una certeza.

Algo parecido ha pasado en la Agencia Platense de Recaudación (APR), cuyo sistema, subrepticiamente, dejó de funcionar. ¿El motivo? Nadie lo sabe, o no lo informó con rigurosidad. “Lo que faltan son datos confiables”, dijo un hombre del PRO, que espera que la administración Bruera sincere los números. Por ahora, parece una gran utopía.

El rosario de acontecimientos llamativos no se detiene. En los últimos días, los organismos de control comunal salieron masivamente a multar o clausurar comercios. “O les agarró un rapto de transparencia o quieren mostrar que están haciendo algo”, leyó otro operador del macrismo.

Por el momento, la transición es un cúmulo de sospechas, denuncias y cuestiones muy poco claras.

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