Pasaron 19 días desde su última aparición televisiva, antes de viajar a La Habana; su tratamiento coincide con la recta final de una campaña electoral
Por Daniel Lozano |
CARACAS.- Venezuela vive la campaña electoral más atípica de su historia. El 16 de diciembre se juega el poder de las gobernaciones, los únicos reductos que la oposición conserva hoy de forma casi milagrosa. Pero nadie escucha el debate político, tampoco se analiza el programa de los candidatos. Los venezolanos se enfrentan a algo mucho más inquietante: una novela de misterio de final desconocido.
Hugo Chávez cumple hoy 19 días desde que apareció por última vez en televisión; 33 de su último tuit y ocho desde que el Parlamento le concediera permiso para regresar a Cuba por undécima vez para seguir tratándose de su cáncer. Allá, en la "república hermana", el líder revolucionario permaneció 113 días desde el inicio de su enfermedad hace más de un año y medio.
El mediático presidente permanece mudo, en la sombra y gobernando en la distancia, tras su viaje a La Habana. Sin fotografías, sin televisión? Ni siquiera aprovechó ayer la habitual rueda de prensa de su partido, el PSUV, donde en ocasiones ha llamado por teléfono para saludar a sus colaboradores y contestar alguna pregunta de los periodistas.
Un misterio que inunda el día tras día del venezolano y que también inquieta a seguidores del presidente y a los aliados del PSUV, que también desconocen qué está pasando en La Habana.
Misterio que se suma a los actos de fe, como el que sostiene el gobierno sobre que Chávez siga al frente de sus funciones y que utilice su firma electrónica para aprobar órdenes y decretos, como el nombramiento de 15 nuevos embajadores ayer.
Secreto y oscurantismo que el vicepresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aumenta con sus arengas públicas. "Cuando escuchamos la miseria humana de esta derecha, metiéndose con la vida de un ser humano, lo que uno siente es indignación", protestó en un acto de apoyo a su predecesor, Elías Jaua.
"Hay que activarse en la calle con movilización. Tenemos que activarnos de corazón ante cada ofensa burguesa", atacó el vicepresidente.
Las "ofensas" burguesas prosiguieron ayer. Por un lado, el alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma, censuró el "vacío de poder" y el "poder vacío" que sufre Venezuela. "Tanto es así que ni siquiera el ministro de Defensa ha sido juramentado. ¿En manos de quién estamos? Este pueblo necesita un gobierno responsable", subrayó.
Otro de los grandes "ofensores" es Nelson Bocaranda, que vulneró en varias ocasiones el secreto de Estado impuesto por Chávez en torno a su cáncer. "La situación del paciente es grave y delicada. Harán todo lo inalcanzable para mejorarlo y repotenciarlo en La Habana", resumió el periodista venezolano, que destacó que al presidente le están pasando "factura el abuso de la morfina para los dolores de la pelvis y los esteroides para aparentar bien en la campaña electoral".
Bocaranda fue más allá al comentar que un ex ministro de Comunicación (en clara referencia a Andrés Izarra, el jefe de TeleSur) comentó en círculos chavistas que el mandatario "tenía lacerada la entrepierna por la radiación aplicada".
Jaua, ahora rival de Henrique Capriles, insistió ayer en que "el presidente tuvo una intensa campaña y requiere tratamiento para el fortalecimiento de su salud".
Una intensa campaña que no lo fue tanto: sólo en la última semana apareció todos los días en actos públicos. Durante tres meses, tras declararse "libre de cáncer", realizó en simultáneo comparecencias por teléfono y televisión con reuniones y desapariciones constantes.
La mala salud de Chávez le impidió participar en dos cumbres (la Iberoamericana y la de la Unasur, celebrada en Lima la semana pasada). Pero su presencia en la tercera, la de Mercosur este viernes en Brasil, supone un reto personal: el líder revolucionario prometió su asistencia para celebrar que Venezuela se incorporó como miembro de pleno derecho.
"Sí, está confirmada", contestó ayer el embajador brasileño en Caracas al ser preguntado por la agencia Reuters sobre la asistencia de Chávez a la cumbre de Brasilia. Fuentes diplomáticas añadieron que posiblemente el presidente partiría desde La Habana, sin pasar por la capital venezolana.
Tras este examen vienen otros decisivos: el final de la campaña (varios de sus candidatos necesitan de él para ganar sus estados) y la jornada electoral del próximo 16.
Además del discurso de fin de año y la devaluación del bolívar, que casi todos los analistas consideran inminente. Todas fechas que preceden al 10 de enero, día de la toma de posesión del presidente reelegido, cuando los ojos del mundo medirán cada paso y cada gesto de Chávez.


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