La UE lanza una misión militar por el drama de los inmigrantes

La UE lanza una misión militar por el drama de los inmigrantes

La Unión Europea (UE) lanzará una misión naval para neutralizar las redes de traficantes que aprovechan la desesperanza de migrantes dispuestos a todo para cruzar el Mediterráneo con destino a Europa.Así lo decidieron ayer los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa del bloque, reunidos en Bruselas.

"La operación podría comenzar el mes que viene", declaró en Bruselas la alta representante de la diplomacia europea, Federica Mogherini. "Se trata de un caso urgente. Con el verano, debemos esperar un mayor número de arribos", prosiguió.

La UE, que ha sido acusada repetidamente de indiferencia, debía tomar alguna iniciativa de envergadura, en momentos en que los dramas de la inmigración se repiten casi cotidianamente en el Mediterráneo.

Esa misión sin precedente implicará el despliegue de buques de guerra y de aviones patrulleros de los países europeos frente a las costas de Libia, convertida en principal plataforma del tráfico. Pero la operación requiere el acuerdo de las Naciones Unidas, de modo que recién debería ser lanzada en junio. Sin el aval de la ONU, los europeos no podrán intervenir en las aguas territoriales libias para capturar los barcos de los pasadores.

La UE, sin embargo, ya puede utilizar sus navíos, drones y helicópteros para obtener informaciones sobre las redes de tráfico.

El cuartel general de la operación naval -llamada por el momento EU Navfor Med- será instalado en Roma, ya que Italia es el país que recibe la mayor cantidad de migrantes clandestinos. Su comandante debería ser el almirante italiano Enrico Credendino. Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia y España prometieron participar con navíos. Polonia y Eslovenia enviarán aviones de vigilancia o helicópteros, según fuentes europeas.

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jens Stoltenberg, pidió a la UE actuar con celeridad, en parte porque los jihadistas del grupo Estado Islámico (EI) podrían "tratar de ocultarse, de disimularse entre los migrantes", con el fin de introducirse en Europa.

ALUVIÓN

Unos 51.000 migrantes llegaron a Europa desde comienzos de año atravesando el Mediterráneo. Sobre ese total, 30.500 desembarcaron en las costas italianas. Unos 1800 clandestinos murieron ahogados, según cifras del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

Durante una cumbre extraordinaria, el 23 de abril, en Bruselas, los líderes europeos se pusieron de acuerdo en "identificar, capturar y destruir los barcos antes de que sean utilizados por los traficantes". También decidieron triplicar el presupuesto de las actuales operaciones Tritón y Poseidón, dos dispositivos europeos de control y rescate en el Mediterráneo.

Este mes, la italiana Federica Mogherini -responsable de la diplomacia europea- viajó a Nueva York con el fin de obtener apoyos a un proyecto de resolución elaborado por Francia, Gran Bretaña, Lituania y España que permitiría a la UE actuar en el marco del capítulo 7 de la carta de las Naciones Unidas, que autoriza recurrir a la fuerza para restablecer la paz y la seguridad.

"No constaté ninguna resistencia política importante", afirmó la alta representante europea a su regreso.

Reticente al comienzo, Rusia parece dispuesta a apoyar un texto que no mencione específicamente la destrucción de los barcos. La misión militar es, sin embargo, unánimemente denunciada por las ONG, para quienes ese operativo sólo conseguirá desplazar las rutas migratorias y aumentar el riesgo para los migrantes.

Después de la conmoción suscitada por la muerte en el mar de centenares de migrantes desde que comenzó el año -900 de ellos en un solo naufragio en abril cerca de las costas libias-, la Comisión Europea propuso la semana pasada instaurar cuotas para repartir mejor a los refugiados que llegan a las costas mediterráneas, comenzando por unos 20.000 sirios que la ONU pide a la UE que reciba en los próximos dos años.

La Comisión había propuesto que esos refugiados fueran acogidos en los países europeos según un sistema de repartición basado en el tamaño de la población del país, el crecimiento económico y otros criterios. De este modo, Francia, Alemania e Italia serían los principales centros de recepción, como, en realidad, ya lo son ahora. Pero el proyecto, que acuerda una excepción a Gran Bretaña, Irlanda y Dinamarca, parece haberse transformado en letra muerta después de que varios países manifestaron sus reticencias.

El primer ministro francés, Manuel Valls, fue uno de ellos, mientras que el canciller español, José Manuel García Margallo, dijo que su país, sometido a una alta tasa de desempleo, no puede acoger a nuevos inmigrantes. Eslovaquia y Hungría también se opusieron a la propuesta.

Por su parte, el polaco Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, declaró ayer que la Unión Europea no puede recibir a todos los migrantes que intentan entrar en su territorio y que ha llegado el momento de poner en marcha una nueva política de repatriación.

LA MISIÓN, EN TRES FASES

La Unión Europea busca frenar la inmigración ilegal

Patrullaje

La primera fase de la misión naval que lanzará la Unión Europea en aguas del mar Mediterráneo contempla sólo el patrullaje y la identificación de las redes de traficantes y la recopilación de informaciones de inteligencia. La OTAN dijo estar preparada para contribuir si se lo piden los países europeos. Esta primera fase podrá comenzar tras la elaboración de la planificación militar con el Consejo de Exteriores europeo que se celebrará el próximo 22 de junio.

Búsqueda en alta mar

En una segunda etapa, los militares se dedicarán a buscar y requisar barcos en alta mar que consideren sospechosos de trasladar a indocumentados a Europa. Para las dos primeras fases, la UE no precisa del visto bueno de Naciones Unidas ni del gobierno libio ya que no se realizaría frente a las costas de este país.

Inhabilitación

La tercera etapa de la misión naval que lanzará la UE en junio es la que más polémica ha suscitado. Con el mandato de Naciones Unidas o del gobierno libio, los buques de guerra europeos podrán buscar y requisar barcos en aguas territoriales de Libia, país de donde han salido muchos de los barcos de traficantes del Mediterráneo. El texto aprobado por los cancilleres europeos no menciona la destrucción de los barcos utilizados por las redes mafiosas, pero contempla "todas las medidas necesarias contra un barco o activos relacionados, incluido deshacerse de ellos o hacerlos inservibles"..

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