El rectorado de la Universidad Nacional de La Plata será este miércoles escenario de un encuentro clave para el futuro de la casa de altos estudios. Es que con la presencia de autoridades, decanos, profesores y agrupaciones estudiantiles como marco, se anunciará oficialmente la candidatura a presidente del astrónomo Raúl Perdomo para el periodo 2014-2018.
Aunque no se sabe si lo hará público durante la reunión, Tauber ya anticipó que su intención es convertirse en el vicepresidente del área institucional. En otras palabras, si a principios del 2014 la asamblea universitaria así lo decide, en la Universidad se producirá un “enroque” entre Perdomo y el rector en funciones.
¿Y la vicepresidencia académica? ¿Y la (clave) secretaría general? “Son espacios abiertos para cerrar acuerdos”, se escucha decir en los pasillos del rectorado, apelando a un juego de palabras que abre otros interrogantes. ¿Se mantendrá la alianza radical-peronista que surgió en el 2004 y que se fue afianzando a través de las gestiones de Azpiazu y de Tauber? Fuentes calificadas responden que “bajo la presidencia de Perdomo no se romperá nada, pero cambiará el paradigma político de gestión”.
“Perdomo le dará a la gestión una impronta más institucional (formal) y muy ligada a la ciencia y la técnica
¿En qué sentido? Una voz de peso en la casa de estudios superiores platense explicó que “en el 2004 hubo un riesgo de gobernabilidad real en la Universidad. Existían muchas fracturas, muchos espacios, y ninguno podía hacerse cargo de la gestión por sí solo. Fue entonces cuando nació la alianza entre radicales y peronistas que comenzó a poner las cosas en caja, y a la larga terminó resultando un éxito. Nunca antes (la UNLP) creció tanto y sin disputas políticas mezquinas”, opinó el funcionario consultado. Pero marcó la diferencia con lo que se avecina.
“Ese modelo fue decantando en una política de acuerdos y consensos que logró incorporar a casi todas las facultades, más allá de su signo político. Primó el interés común”, opinó el observador de la política universitaria, para quien esa estrategia se vio reflejada con “total claridad” en el “reparto equitativo que se hizo del presupuesto entre las distintas unidades académicas. La descentralización y la autonomía de las diferentes casas de estudio se impusieron como política medular de la gestión”, apuntó.
En ese sentido, remarcó que “se pasará de un modelo de representatividad político partidaria en el seno de la conducción de la Universidad a uno donde el protagonismo lo tendrán las facultades, al margen de su color”. Y añadió que “por caso, se espera que en la próxima gestión adquieran un rol más protagónico unidades académicas como Exactas y Humanidades, que históricamente estuvieron un tanto a la vera del rectorado”.
Volviendo al encuentro del miércoles, pudo saberse que los decanos de las 17 facultades comprometieron su presencia. Incluso, muchos irían acompañados de sus más estrechos colaboradores y de profesores. También lo harían los directores de los colegios, el gremio docente (Adulp), el no docente (Atulp) y las principales agrupaciones políticas estudiantiles, a excepción de las de izquierda. Estarían representadas Franja Morada, el MOI (independientes de Odontología), el kirchnerista Miles y la Juventud Universitaria Peronista (Jup). También es posible que se haga presente Suma, conducción de la facultad de Ciencias Exactas.
Si se concreta la presencia de todos o de casi todos los decanos, la mayoría de los cuales va por la reelección, y de las organizaciones estudiantiles, “la presidencia de Perdomo estaría asegurada, pues la asamblea está compuesta básicamente por los consejos directivos de las facultades, de manera que estarían asegurados los votos de los profesores y de la mayoría estudiantil”, apuntaron en la UNLP.
Respecto del estilo que sobrevendría con Perdomo a diferencia del de Tauber, quienes los conocen de cerca dicen que “Perdomo le dará a la gestión una impronta más institucional (formal) y muy ligada a la ciencia y la técnica; Tauber es un gestionador nato, rasgo que seguirá aportando desde la vicepresidencia”, se apuntó.
De lo que nadie duda es que esa vicepresidencia de Tauber es la antesala de una nueva presidencia a partir del 2018. Siempre y cuando en la Universidad las aguas sigan corriendo por los mismos cauces.

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