Lanata nos mandó a la parrilla

Lanata nos mandó a la parrilla
Escribe OMAR BELLO - (seguilo en twiter @lavidaesbello) - Después de filmar horas en Junín y entrevistar a distintas personalidades, Jorge Lanata apenas mencionó el caso Naira Cofreces. ¿Por qué?

La producción de Jorge Lanata es lo más parecido a La Cámpora. El periodista más importante del país no perdona filtraciones ni infidelidades. Por eso todos andan con miedo y el arte de preguntarles algo implica paciencia y altas dosis de buena suerte. Él suele esquivar las respuestas y ellos son parcos (por no decir que están aterrados) a la hora de hablar.

Quienes vieron el programa de Jorge Lanata del domingo pasado habrán notado las vueltas que dio para esquivar Junín; situación extraña desde lo periodístico ya que la muerte de Naira, cuya foto estuvo al aire menos de tres segundos, era el acontecimiento de la semana. Nombró el caso pero evitó mostrar la gran cantidad de material que había grabado en nuestra ciudad.

Con todo respeto por lo ocurrido en Hudson con la nena de 8 años, localidad a la que Jorge fue en persona y le dedicó casi todo el envío, la muerte de Naira resulta imposible de comparar, incluso en términos periodísticos, a la barbarie que sufrimos en Junín y alcanzó relevancia nacional. De hecho la mayoría de los canales hicieron foco en el horror juninense.

El jueves por la mañana, en el tradicional pase con Marcelo Longobardi, Jorge Lanata dijo (pueden recurrir a las grabaciones): Estamos haciendo un programa sobre la Argentina salvaje. No vamos a hablar en forma directa de los casos pero si de su significación. También sobre las nuevas modalidades narco que se dan en la ciudad del noroeste de la provincia de Buenos Aires. ¿Ustedes escucharon algo? Nada. Ni siquiera una mención ligera al tema de la droga juninense que, de más está decirlo, sí ocupó espacios en la mayoría de los programas radiales y televisivos.

En literatura hay un concepto que asegura: Lo omitido suele ser más importante. Y fue evidente que Jorge Lanata omitió Junín después de que su equipo pasara todo un día dando vueltas por la ciudad.

Por lo que pudimos averiguar las explicaciones “oficiales” (nadie se juega) serían dos. Primero, el objetivo del periodista enviado a Junín era contactar a las familias de las agresoras y se complicó. De ser así por qué hicieron tantas entrevistas en el hotel Copahue. Más aún, por qué les pidieron a todos que mantuvieran silencio de campo santo..

¿Segunda? El material, donde varios hablaron de narcotráfico, habría quedado para otra oportunidad; extraño, dado que el caso bullying y Naira estaba “caliente” justo esta semana.

Sabemos que la publicación “El show de Lanata llegó a Junín” que hicimos el sábado resultó muy molesta para muchos (la producción del programa entre ellos), en especial porque alrededor de todo existieron rumores de operación política tendiente a lavar culpas en territorio massista.

Lo cierto es que Jorge Lanata se vio obligado a hablar del caso más importante en los últimos años sin mostrar ni siquiera una imagen de Junín, ausencia que en términos profesionales y aún en el contexto de un programa que tuvo mucho de sociológico, resulta incoherente.

Las malas lenguas mencionan que habría existido una orden no escrita desde arriba para evitar que, en el programa de mayor audiencia, se mostrara la realidad juninense, hoy por hoy muy asociada a Sergio Massa. De ser así se trató, además de una falta a la objetividad, de un error mayúsculo: Porque lo que pasa en Junín no es exclusivo y se reproduce en todas la poblaciones cercanas (más allá del color político). Además, la violencia de la generación K es imposible de explicar sin apelar a lo que el mismo Jorge había prometido por radio: El avance del narcotráfico.

Al fin del día Jorge Lanata quedó muy expuesto encarando un asunto complejo sin mostrar el caso paradigmático. Ojalá sea cierto que el material quedó guardado para futuras emisiones. Nunca se sabe.

En el mundo periodístico se llama “parrilla” a las notas o artículos que están de relleno. Se las tiene cocinando “en parrilla” por si pasa algo. Claramente este no era caso del cruel asesinato de Naira Cofreces que tuvo en vilo al país

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