El problema es que no funciona una de las tres bombas municipales. Además, la gente tira bolsas y botellas que después se acumulan en los canales y debajo de los puentes.
La Municipalidad le informó a El Litoral que se rompió la conexión eléctrica de una de las tres bombas del sistema de lagos del Parque Garay. “Hay problemas de acumulación de basura debajo del puente que conecta los lagos con el canal”, reconoció Felipe Franco, subsecretario de Recursos Hídricos de la Municipalidad.
“En el lago hay desborde por el vertedero del canal, con lo cual garantizamos la circulación”, aseguró Franco, pero una recorrida de El Litoral confirmó que la basura se acumula en varios sectores de los canales y los lagos. La Municipalidad va a reponer la bomba que se rompió. “Está en proceso de compra”, afirmó el funcionario. Los empleados municipales que limpian el parque también tienen dificultades para sacar los residuos que caen en los canales que conectan los lagos, plantea Franco.
Animales en peligro
En una reunión que se realizó recientemente, entre la gente que vive cerca del parque y la asociación Dignidad Animal, los vecinos plantearon la necesidad de realizar campañas de concientización, ya que algunos de los reclamos son el resultado de malas conductas ciudadanas, como arrojar basura o no respetar la flora y fauna.
Del encuentro también participaron integrantes de la asociación Dignidad Animal, ya que uno de los principales problemas es la cantidad de animales -cachorros, perras en celo o preñadas, gatos recién nacidos- que son abandonados en las inmediaciones del parque. A veces, alguien los rescata para recuperarlos -muchas veces están enfermos, desnutridos, sarnosos o chocados-. Otra veces, mueren porque se ahogan en el lago, los atropella un auto, por el intenso frío (en el invierno) o la falta de alimento.
Además, hace dos meses, la presidenta de la vecinal, Yolanda Forgioni, denunció la desaparición de varios gansos de los lagos. “Están desapareciendo los gansos, y los patos que nacieron no logran sobrevivir. Yo todos los meses les doy 70 kilos de comida porque están muertos de hambre”, contó una vecina. Varios coincidieron en que son ellos mismos los que se ocupan de la alimentación de las aves de los lagos.
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