Matías Tombolini es licenciado en Economía por la UBA. Visitó Corrientes para cerrar una jornada nacional de economistas.
“Seguro una ama de casa que llega a fin de mes sin adelantos de sueldo sabe de economía y tenemos mucho que aprender de ella. Mi libro tiene como objetivo explicar en simples palabras cuestiones clave que siempre son descriptas por economistas en terminologías difíciles de entender”, explica quién además es columnista CNN en español, CQC, entre otros.
Sin rodeos, el especialista se aboca a lo suyo en una charla distendida en la que constantemente le endilgará a la política la responsabilidad de la desconfianza ciudadana en la economía argentina.
“Hay que entender que el país no es la mentira del Indec y que tampoco estamos al borde del colapso como intentan hacernos creer”, afirma.
Desconfianza y desmanejo son palabras que utilizará en reiteradas oportunidades a lo largo de la charla.
“No hay una crisis a la vuelta de la esquina, pero existen desmanejos en la economía y por ello escasea la confianza”, expresó.
Insistirá una y otra vez en las incongruencias y errores de las medidas económicas del kirchnerismo, pero destacará los logros del “proyecto político más extenso de la historia del país”. “Hay incongruencias en la economía. De una década ganada pasamos a problemas estructurales como la energía, la inflación y los subsidios, que generan un cuello de botella porque las soluciones a largo plazo no se tomaron y sólo hubo parches de corto plazo”.
Pondrá en tela de juicio los beneficios de las medidas económicas del Gobierno y las calificará de poca “efectivas”. “La gente no es necesariamente oficialista u opositora porque un periodista una vez por semana muestre que hay jardineros millonarios vinculados al Gobierno. Eso revuelve el estómago, pero lo que la gente no quiere es que se le tome el pelo con medidas como el blanqueo de capitales”. Sobre las alternativas de cara al futuro, Tombolini dirá que “el margen de maniobra que tiene el Gobierno para revertir la situación de desconfianza es escaso. Pero debe intentarlo, pese a que la sociedad cada vez le cree menos y que, lamentablemente, cree discursos que son fáciles de creer.
Aunque con globos de colores y sonrisas ultrablancas no vamos a salir adelante”. “Las elecciones serán determinantes. La realidad es que si (Sergio) Massa gana, parece difícil evitar que el peronismo termine encolumnado tras él. El peronismo es con el poder como los tiburones con la sangre, lo huelen y van ahí”. Buscará evitar la crítica desmedida para con la Nación al afirmar que “el kirchnerismo es el proyecto político más extenso en la historia del país, más que Roca, Rosas y Perón. Ha estado 12 años ininterrumpidos en el poder y con grandes logros: hoy nadie nos dice lo que tenemos que hacer, la Argentina tiene un grado de libertad en la determinación de su política económica y exterior que no tuvo nunca, con aciertos y muchos errores”.
“El Gobierno tiene un discurso progresista, pero muchas veces un resultado conservador. Tenemos una Nación rica con provincias pobres y eso de progresista tiene bastante poco”. “No se puede apostar al desarrollo cuando a 90 km de Yacyretá se tiene la energía más cara del país”.
De cara al próximo año, la Argentina deberá pagar 5.700 millones de dólares en deuda pública, que incluye el cupón del PBI (Producto Bruto Interno) por 3.500 millones de dólares, pues el país emitió un bono que premia al tenedor cuando la economía crece un 3,22 %.
Para explicar la maniobra K, el economista dirá: “La pelea sigue siendo por la tapa de los diarios.
El kirchnerismo va a sostener la mentira de un crecimiento del 5 por ciento, pese a que eso le costará el próximo año 3.500 millones, ya que para decir que la economía crece menos del 3,22% tiene que mostrar que el último trimestre hubo recesión, pues de lo contrario será un papelón histórico”.

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