Por: Ricardo Kirschbaum.El primer objetivo de Néstor Kirchner es recomponer el poder. Los sucesivos pasos que dio luego de la derrota electoral apuntaron a concentrar todo el poder posible antes de que el peronismo entrase en estado de asamblea.
Kirchner apuntará ahora a la reforma política para tratar de lograr un viejo sueño: volver al bipartidismo, conformándose por ley fuerzas que agrupen a la izquierda y a la derecha, según un método grosero de selección.Según los borradores del proyecto, algunos partidos no podrán sostener su participación en las primarias y deberán pactar para seguir existiendo.
La reconstrucción del poder también pasa por los intendentes del GBA y las cooperativas de trabajo. Allí piensa Kirchner asentar su capacidad para controlar la calle y las elecciones internas. Y disciplinar a los díscolos con la caja. La tarea del futuro será intentar remontar su relación con gruesos sectores de la sociedad. Confía en conseguirlo sobre todo porque la oposición está dividida y no logra, aún, atraer demasiado. Esa debilidad opositora está compensada por el rechazo al matrimonio. Ese sentimiento es, hoy, la valla principal para la continuidad en el poder.

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