Khadafy logra frenar el avance rebelde

Con intensos bombardeos, forzó el repliegue de los insurgentes, que pretendían tomar su ciudad natal, Sirte; cruentos combates en el Este
BENGHAZI.- En el marco de un conflicto que se extiende y toma cada vez más la forma de una prolongada guerra civil, el líder libio Muammar Khadafy detuvo ayer el avance de los rebeldes sobre Sirte e impidió con intensos bombardeos que se apoderaran de su ciudad natal, bloqueando el avance de la insurrección.

En tanto, tropas rebeldes y leales mantenían encarnizadas batallas en el este de Libia, en medio de contradictorias versiones de ambos bandos, que se atribuyen el control de Misurata, un estratégico bastión opositor, y de otras localidades del este del país.

Por segundo día consecutivo, los militares fieles a Khadafy bombardearon por aire y con tanques las ciudades tomadas por los rebeldes en el este de Libia, en un claro intento por desarticular la insurrección que se hizo fuerte en esa zona del país. Los medios del régimen hablaban de victorias en Zawiya, Ras Lanuf, Misurata y Tobruk, y anunciaron que el ejército sigue su marcha triunfal hacia Benghazi, epicentro de la rebelión.

Sin embargo, residentes de Misurata, localidad situada 200 kilómetros al este de Trípoli, desmintieron categóricamente esas versiones y afirmaron que la ciudad sigue en manos de los rebeldes, aunque admiten haber oído durante la madrugada algunos disparos cerca del aeropuerto y en los accesos a la ciudad, donde se encuentran desplegadas tropas leales a Khadafy.

En la ciudad petrolera de Ras Lanuf, las agencias de noticias occidentales comprobaron que la insurrección seguía en control y logró resistir dos ataques aéreos perpetrados por Khadafy. Los bombardeos no dejaron víctimas, según los primeros informes, pero provocaron movimientos de pánico en la población, que corría por las calles en busca de refugio.

Lo que no fue desmentido por la oposición es que el líder libio logró impedir la toma de la ciudad de Sirte y forzó el repliegue de los rebeldes, en clara inferioridad de entrenamiento y poderío bélico con respecto a las tropas leales y, en particular, ante sus ataques aéreos.

Muchos rebeldes que avanzaban hacia el Oeste con la idea de marchar sobre Sirte, feudo de Khadafy sobre el mar Mediterráneo, se encontraron en medio de los combates en forma sorpresiva. "Estábamos a tres kilómetros de la ciudad y las bombas caían sobre nosotros. Todo el mundo daba marcha atrás", indicó Jamal al-Garra, un ciudadano norteamericano de origen libio que se sumó como voluntario a las fuerzas rebeldes y utiliza por primera vez en su vida un arma.

Mientras tanto, el conflicto se agrava y ninguno de los dos bandos parece dispuesto a ceder. Las fuerzas rebeldes resisten a pesar de que cuentan con un modesto arsenal de armas ligeras, ametralladoras, lanzagranadas, baterías antiaéreas y cañones antitanque, frente a un ejército profesional que posee tanques, artillería pesada, aviones y helicópteros. En este contexto, la situación en Libia parece acercarse cada vez más a una prolongada guerra civil y alejarse de una rápida revolución, tal como ocurrió en Túnez y en Egipto.

Comentá la nota