Los médicos forenses dieron cuenta de las lesiones que detectaron al revisar a Osvaldo Martínez cuando quedó detenido. Dijeron que obedecían a una mascota y un análisis de sangre.
Para la próxima semana, el Tribunal Oral en lo Criminal Nº III aguarda la declaración de los peritos psicólogos que analizaron la mente de Martínez. Y sobre todo, hay una enorme expectativa centrada en el testimonio de una genetista que realizó el análisis de las muestras de ADN en la escena de la masacre, en el departamento de calles 28, 41 y 42.
En ese PH fueron masacradas a golpes y puñaladas entre la noche del 26 y el 27 de noviembre de 2011 Bárbara Santos (29) (novia de Martínez), su pequeña hija Micaela Galle (11), su madre Susana de Bárttole (63) y una amiga de ésta, Marisol Pereyra (35)
Por este caso, además de Martínez, también está siendo juzgado Javier “La Hiena” Quiroga. El juicio oral comenzó el pasado 6 de mayo.
Ayer, los peritos médicos policiales que realizaron el reconocimiento médico legal (RML) a Martínez, verificaron que tenía tres pequeñas marcas en su cuerpo, pero ninguna se pudo vincular con el cuádruple crimen.
Los jueces del Tribunal III Ernesto Domenech, Andrés Vitale y Santiago Paolini anunciaron que la próxima semana además, tendrá lugar la nueva pericia de pisadas en la sala de audiencias.
El primero en declarar en la jornada de la víspera fue el médico de Policía Juan Durante. Dijo que al revisar a Martínez advirtió que tenía un moretón en uno de los brazos, compatible con una extracción de sangre o venopuntura.
A su vez, el propio Martínez al ser indagado en noviembre de 2011, explicó que aquel hematoma era producto de un análisis de sangre preocupacional que se realizó pocos días antes de la masacre para su legajo laboral en la refinería de YPF en La Plata y aportó al expediente el certificado correspondiente.
El primer reconocimiento médico a Martínez se realizó 15 horas después del hallazgo de los cuatro cadáveres. Los galenos le extrajeron al acusado muestras de pelo, sangre y saliva para estudios de ADN y de toxicología. Todos dieron negativos.
El médico Duranti también describió ayer dos raspones que el joven presentaba en su brazo izquierdo. Ambos eran con menos de 24 horas de evolución. Esas heridas las calificó como “leves” y, a preguntas del tribunal, respondió que si las excoriaciones fueron producidas por uñas, deberían haber quedado restos de piel en la mano del provocador. Y consideró que una mascota las podría haber producido.
No obstante, en el expediente principal se acreditó que el ADN que se encontró debajo de las uñas de dos de las víctimas corresponden al imputado Quiroga.
Heridas “no sangrantes, mínimas y sutiles”
La segunda testigo en deponer fue la médica de Policía Carolina Escalante. Detalló que a Martínez lo vio desnudo y recordó que, en el primero de los reconocimientos sólo encontró las mismas lesiones descriptas por su colega, el doctor Duranti (ver nota principal)
La perito Escalante consignó que Martínez presentaba excoriaciones, a las que consideró “mínimas, muy sutiles”, y que podían haber sido generadas por “un animal doméstico” como de una uña de “dedo meñique”. También refirió que la herida no fue sangrante.
Escalante también recordó que durante el estudio a Martínez lo notó “lúcido” y “ubicado en tiempo y espacio”. Sobre su estado de aseo referenció que era “bueno” pero que no estaba recién bañado, estado al que calificó de “óptimo”.
En una segunda revisión, hecha con lupa, detectaron que Martínez tenía restos de sangre en una de sus manos y una pequeña lesión en uno de sus tobillos, ésta última de entre 5 y 18 horas de evolución. A preguntas de las partes, no descartó que esas lesiones habrían sido producidas durante su detención y traslado a las sedes policial y judicial.
Escalante confirmó que Martínez no se resistió a que se le practiquen los estudios periciales.
Zapatillas, pisadas, peso y longitud
Cintia Vilchez, de la dirección de Casos Especiales fue la tercera testigo en declarar. Intervino en el allanamiento a la casa de Quiroga. Recordó que en el procedimiento secuestraron ropa y zapatillas del albañil. El calzado de lona es marca Topper, similar marca a las huellas de las zapatillas que quedaron marcadas en los charcos de sangre de la escena del crimen y en el pasillo de ingreso y egreso al departamento.
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