GIMNASIA LP-SAN LORENZO (17 HS.) - Bauza, cuestionado por su planteo, no mueve el dibujo pero rota metiendo volantazo: Kannemann, al medio.
Le cuestionan los trazos: unos le piden más témpera; otros ven sólo rayones de crayón. Pero, aunque se lo salpiquen de críticas, para Edgardo Bauza el dibujo no se mancha. Los bufidos de quienes apostaron a su CV tras el exilio de Pizzi apuntan a que el equipo convida demasiado la pelota y no la juega como hace unos meses. Este último ítem también es compartido por algunos jugadores, a los que les cuesta empatizar con la bajada de línea. Y, en pleno vaivén, impulsado por el tropezón ante Unión Española que lo dejó ajustado en la clasificación, San Lorenzo visitará a Gimnasia con una formación alternativa, adaptada a la horma vigente, pero con un ingreso poco ortodoxo: Walter Kannemann jugará ¡en la banda izquierda del medio! La apuesta huele a defensiva. ¿Le echará nafta al ya inflamable ánimo azulgrana o brindará equilibrio? A priori, que Bauza repita el esquema no es incoherente. El 3-4-1-2 en primer lugar le resulta maleable: “Se le pueden quitar o agregar cosas”, había explicado hace unos días. Además, siente que es el dibujo que mejor se amolda a su estilo, aunque públicamente lo haya relativizado. ¿Una prueba? Apenas vislumbró la necesidad de un volantazo, el coach hizo un bollito con el 4-4-2 del campeón y calcó para viajar a Chile (con algunos retoques) el modelo de su Liga de Quito que conquistó América en el 2008. Que el planteo no se haya visto plasmado en el score obligó a replantear, por ejemplo, la construcción del ataque. Así, en el test de ayer, el doble 9 quedó a un costado: Correa, revulsivo, ingresará para hacer dúo con Matos, más ducho en el pivoteo y el forcejeo que Blandi. Y, a diferencia de lo que ocurrió el jueves, esta vez sí habrá un creativo, Romagnoli, y no un mediapunta improvisado: ahí, Villalba no gravitó. Todos retoques que apuntan a pulir la ofensiva.
El Patón sabe que en el Bosque puede terminar escolta: amén del juego, un triunfo suavizaría un poco los reproches. Como había anticipado Olé , Lammens y Tinelli ayer estuvieron juntos viendo Inferiores, y el presidente merodeó la práctica. El ingreso de Kannemann puede resultar un remiendo, o profundizar el descontento. El resultado, encadenado al rendimiento, será determinante.

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