El juicio por la muerte de un niño a muy pocos minutos de nacer se debate en los tribunales de Paraná. Por el hecho acusan a la madre, quien parió al niño en el baño de su casa en Hasenkamp, hace más de cuatro años.
Según la acusación fiscal, el 19 de enero de 2009, entre las 9.30 y las 12.30, en el domicilio del acceso de ruta 12, entre las calles San Martín y Tratado del Pilar, de la ciudad de Hasenkamp, Lorena Gómez mató a su hijo recién nacido, mediante golpes que le provocaron fracturas en su cabeza. Luego lo escondió en una cajita en una habitación de al lado del baño, donde la Policía lo encontró poco después, con una bombacha roja en la boca. La mujer está procesada por Homicidio calificado por el vínculo, delito que comprende una única pena: la prisión perpetua.
Al inicio del juicio, la acusada dio su versión de los hechos en la declaración indagatoria: afirmó que esa mañana se levantó con dolores sorpresivos, fue al baño de su casa y parió a su hijo. Mientras intentaba pararse sostenía al bebé en un brazo, y con el otro se sostenía del lavatorio. Se mareó, comenzó a vomitar y el niño se le cayó al piso. Lo levantó y le limpió la sangre que tenía en la boca con un trapo rojo. Cuando advirtió que el bebé estaba sin vida, se asustó, lo puso en una caja y lo dejó en la habitación contigua. Luego los policías la llevaron al Hospital, donde una vez en condiciones de hablar contó a los profesionales que había tenido un parto.
La mujer además sostuvo que siempre vivió maltratada verbalmente en su familia, principalmente por su madre y también sus hermanas, y de vez en cuando por su padre. Dijo que les ocultó el embarazo porque no la iban a entender ni escuchar. Contó que el mismo fue por una relación circunstancial, con una persona casada, que sabía del embarazo pero nunca la ayudó porque “tenía su familia, sus hijos, su señora”.
Tras quedar detenida, Lorena se quedó viviendo en Paraná, alejada de sus padres y hermanas. “Realmente sé lo que es tener una familia hace tres años. Tengo mi marido, mi nena y mi suegra que están al lado mío permanentemente”.
En la primera jornada declararon como testigos el padre de la acusada, policías, enfermeras y el médico, que presenciaron diferentes momentos del hecho.
Isidoro Gómez fue quien estaba esa mañana en la casa tomando mate. Le sorprendió que su hija no saliera del baño en tantas horas y que tirara la cadena tantas veces seguidas. Luego de preguntarle qué sucedía, pudo ver por una hendija sangre en el piso, por lo que le pidió a una nieta que vaya a pedir auxilio al hospital. Más tarde, ya con la presencia de enfermeros, dio la vuelta por afuera de la casa y escuchó el llanto del bebé, un solo grito. Esto le llamó la atención y de esta manera todos, con policías y bomberos, comenzaron la búsqueda del niño.
El hombre, trabajador rural jubilado, afirma que nunca se dio cuenta del embarazo de su hija, pero que no guarda ningún rencor por lo que pasó. “Si ya estaba criando dos hijos, una mancha más al overo no le hace nada. Eso pasó porque no me lo dejó a mí, sino yo lo resolvía enseguida”, dijo. Y agregó que “después lo importante era la vida de ella, porque el nene ya estaba perdido”.
El padre afirmó que quiere a todas sus hijas por igual. “La mamá es media agarradita de a ratos, y quizá ahí estaba el error. Y yo para no andar peleando como perros y gatos no decía nada”, manifestó, según publica Uno.
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