Juzgada por venta de droga responsabiliza por la actividad ilegal a su pareja que se fugó

Juzgada por venta de droga responsabiliza por la actividad ilegal a su pareja que se fugó
Dijo que trabajaba en la zafra del arándano todo el día, y quien desarrollaba la actividad ilegal en la vivienda a sus espaldas era el hombre con quien estaba en pareja. Sostuvo que el hombre nunca apareció y la “dejó tirada”
En un asentamiento del barrio La Bianca, de la ciudad de Concordia, vive Silvia Patricia Godoy, conocida como la Pato. Una denuncia anónima a la Policía Federal y los comentarios de consumidores de droga en la zona encaminaron una investigación que la incriminó en la venta de estupefacientes. Ella se defendió: dijo que trabajaba en la zafra del arándano todo el día, y quien desarrollaba la actividad ilegal en la vivienda a sus espaldas era el hombre con quien estaba en pareja, Juan Carlos González, el Paraguayito. Finalmente ella quedó presa y el hombre nunca apareció.

La mujer de 31 años, tras ser detenida en el allanamiento y trasladada a la sede policial, se descompuso y se quitó una tiza de cocaína que escondía en sus partes íntimas. La Policía que estaba con ella lo confirmó, mientras que Godoy afirma que eso no sucedió, es decir que se la plantaron.

Ayer comenzó el juicio oral y público en el Tribunal Federal de Paraná, donde declararon los ocho policías que participaron de la investigación y el allanamiento. Los mismos recordaron que todo comenzó con una denuncia anónima por la sospecha de venta de drogas en la precaria vivienda de madera del asentamiento de La Bianca. Algunos jóvenes del barrio consultados por los investigadores les contaron que también funcionaba un “servicio de delivery” de estupefacientes.

A diferentes distancias desde la casa, los policías realizaron tareas de vigilancia con un larga vista, observando los movimientos en la misma y sacando fotos. Algunos de ellos pudieron ver, según afirmaron en el juicio, a personas que se acercaban por distintos medios (a pie, en auto, moto o bicicleta), golpeaban las palmas desde la vereda detrás del cerco, y una mujer salía y los atendía. Luego ingresaba a la casa y volvía a salir. Hacía un intercambio o pasamanos con el supuesto cliente, quien enseguida se retiraba del lugar.

El 13 de abril de 2012 el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay libró la orden de allanamiento de la casa de Godoy. La Policía de Concordia encontraron en distintos lugares 23 envoltorios, llamados cebollines, con cocaína, por lo que detuvo a la mujer que estaba allí junto a su hijo menor. En una habitación la desnudaron frente a una testigo y no le encontraron nada más.

Godoy fue detenida y trasladada a la sede policial. Allí en un momento comenzó a sentirse descompuesta y pidió pasar al baño. Lo hizo acompañada de la policía María Josefina Acevedo, quien ayer declaró en el juicio como testigo y recordó que Godoy se sacó una tiza de cocaína. De inmediato la mujer fue llevada al hospital, y el estupefaciente fue secuestrado.

En total, la droga incautada pesaba 17,5 gramos, una cantidad escasa pero que sumada a otros elementos hallados en la vivienda como recortes de nailon, generalmente utilizados para fraccionar la cocaína, más las declaraciones de los policías, llevaron a la fiscalía a imputar a Godoy por Tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.

El juicio continúa hoy con otras cuatro testimoniales, entre ellos un familiar de la acusada, y los alegatos del fiscal general José Ignacio Candioti y del abogado defensor Pedro de Lamadrid. Luego el Tribunal Federal, integrado por Roberto López Arango -presidente-, Lilia Carnero y Noemí Berros dará a conocer el veredicto.

Ayer Patricia Godoy no declaró y se remitió a la versión de los hechos que dio en dos oportunidades en las instancias anteriores de la causa. Primero dijo que tiene dos hijos a su cargo, quienes todo lo que tienen es a ella.

Luego afirmó que no tiene nada que ver con la droga, que estaba en pareja con un hombre de Paraguay, quien iba seguido a su país y volvía con productos del hogar para vender en Concordia. Godoy dijo que ella trabajaba todo el día en la zafra por lo que no estaba nunca en su casa. Su familia le advertía sobre las actividades ilegales del hombre y ella no les creía, hasta que llegó la Policía a su casa.

“Yo nunca vi, nunca me mostró nada, siempre se portó bien conmigo y con mis hijos”, dijo la mujer y agregó: “Él se había ido a Paraguay dos días antes del allanamiento. Hasta el día de hoy no ha vuelto, me dejó tirada”.

La mujer compungida, respecto de la droga que le imputan que llevaba en su cuerpo, aclaró: “Yo no tenía nada, ni siquiera sabía lo que me habían encontrado”.

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