El justicialismo recogió el guante y salió a escena Con un generoso libreto

El justicialismo recogió el guante y salió a escena  Con un generoso libreto
Contundente, enérgica, la respuesta del justicialismo jujeño a un encadenamiento de acontecimientos políticos y sociales (más políticos que sociales) ocurridos en los últimos días en la provincia.
Eduardo Fellner abrió las puertas de un PJ receptivo. Como efecto del principio de acción y reacción consagrado por las Leyes del Movimiento de Newton, se instaló con fuerza en la consideración pública la imagen de un PJ activo, convencido de sus responsabilidades, lúcido de lo que debe hacer, de cara a lo que se viene en la arena electoral.

La reciente conmemoración del Día de la Lealtad, fecha cara al sentimiento peronista que sobresale de otras en el calendario justicialista, sirvió de disparador para el oportuno planteo reflexivo de la conducción partidaria y consecuentes mensajes que marcaron la cancha, ratificando, por un lado, que el tiempista y director de orquesta es y será Eduardo Fellner y, por otra parte, dejando entrever el criterio que encausará el proceder del justicialismo (hacia adentro y hacia afuera) en los meses por venir.

El PJ hoy está receptivo, esto es dispuesto a escuchar y contener a la dirigencia de cuna peronista, entendiendo que las generosas conductas fundacionales de las bases de lo que se conoce y se recuerda como Día de la Lealtad, definen el momento oportuno para gestos de apertura.

El principio de apertura también es de puertas afuera, pues el justicialismo se caracteriza por ser un movimiento nutrido por la heterogeneidad y, de allí, su vocación de construir políticamente, renovando su proclividad frentista, conciente su cúpula dirigencial del sitial protagónico y de grandeza en que se encuentra instalado el partido, a su vez cabeza referencial del kirchnerismo en Jujuy, condición que lejos está de ser objeto de negociación.

Por otra parte, está más que claro que cada uno tendrá que sumar desde la trinchera que su trabajo político, su militancia y el propio justicialismo le indique ocupar. En otros términos, los pretendidos encumbrados tendrán que encorar aspiraciones desmedidas y asumir qué y quiénes son realmente en la estructura del PJ. Tanto Fellner, en su condición de conductor natural del justicialismo jujeño como Huascar Alderete, referente de construcción políticasentenciaron: “No hay espacio para proyectos personales”.

A propósito del respaldo irrestricto expresado por la dirigencia justicialista a Fellner, en su figura de jefe político y de cabeza de una gestión de gobierno provincial, desde la Casa Rosada se siguió con sumo interés estas definiciones y, sobre todo, se puso a disposición hombres y nombres que integran el círculo más reservado del kirchnerismo y de Cristina Fernández, para acompañar la reciente conmemoración del Día de la Lealtad, circunstancia que quedó patentizada en el especial movimiento que mostró el aeropuerto “Horacio Guzmán” la tarde noche del miércoles.

INCONDUCTAS

A DESTERRAR

Tramo final sinuoso el que depara el 2012, a esta altura claramente transformado en antesala electoral, con actores dispuestos a llevar agua para su molino a cualquier precio y, al mismo tiempo, desgastar a potenciales contendientes o a sus respectivas estructuras políticas y partidarias, enceguecidos por el interés propio y obsesionados por el desafío que se adelanta inexorablemente en el calendario y se instala (como anunció Pregón a principio de septiembre) entre mayo y junio de 2013.

El año presenta complicaciones de distinta naturaleza, originadas tanto en el rumbo de la economía argentina, como en la crispación social generalizada y en decisiones de orden local, pero especialmente en las últimas semanas se tiñó de política, puntualmente de la vieja política, esa que busca réditos sectoriales sin importar el bienestar del conjunto, esa que puede llegar a distorsionar la percepción de la realidad, manipulando la voluntad de la gente y que, en consecuencia, no debería tener espacios para desarrollarse si es que la prioridad sigue siendo el destino de grandeza que se anhela para Jujuy y su pueblo. Cómo aceptar las piedras en el camino que, inaceptable e incomprensiblemente, son puestas por propios jujeños o por un puñado que hoy toma la preocupación de miles de familias para transformarla en argumento para renovar vigencia e intentar prevalecer sus intereses reducidos, sectoriales y mezquinos por donde se los mire. Es precisamente lo que ocurrió entre semana en el barrio Malvinas, donde los vecinos fueron objeto de la manipulación inescrupulosa, surgida de actitudes reñidas con el bienestar del conjunto, que son tan viejas como la historia misma y, por lo tanto, difíciles de erradicar o, cuanto menos, de neutralizar.

PARA NO OLVIDAR

Jujuy dejó atrás oscuros episodios escritos desde la inestabilidad, tanto social, como política, que dominó toda una década, envenenada por la incomprensión, las disputas, la confrontación, la desconfianza, la carencia de una proyección de crecimiento, con desaliento, sin autoestima y con desesperanza. En esta historia de superación, el jujeño debió recurrir reiteradamente a su sólida voluntad para sortear adversidades, basta recordar lo ocurrido a fines de 1999, la crisis de 2001 y el proceso de transición de 2002, períodos de revueltas políticas que llevaron a la provincia a bordear un crítico camino de cornisa. No obstante el tiempo transcurrido, es necesario refrescar en la memoria colectiva estas circunstancias tristes y estériles, pues la memoria es frágil y la arena tapa la obra del hombre, para que algunos, perfectamente identificados, ni por asomo se atrevan a reeditarlas.

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