Justicia: Quiri le planteará a Casal quejas por la mala gestión de los fiscales de esta jurisdicción

El intendente se estaría reuniendo con el ministro de Justicia y Seguridad mañana jueves - Le planteará su disconformidad -que es la disconformidad de la comunidad- por el funcionamiento del servicio de justicia en esta jurisdicción: exigirá que se libren las órdenes de detención en tiempo y forma, que no se libere de manera irrestricta a todo aprehendido
Hace algún tiempo tomábamos del colega juninense La Verdad un excelente nota realizada por Ricardo Zunino al fiscal general del Departamento Judicial de Junín, Juan Manuel Mastrorilli, en la que éste trazaba una suerte de balance a un año de su gestión en tal carácter.

Recordárase una expresión de Mastrorilli en la que, básicamente, manifestaba absoluta conformidad con su gestión y rechazaba de plano que hubiese aspectos negativos que, en suma, se reflejasen en la opinión de la gente.

"El pez por la boca muere", reza un viejo axioma. Y tal sería el caso. Porque las encuestas reservadas que maneja el gobierno provincial a través de la cartera bonaerense de Justicia y Seguridad demuestran claramente que, más que por el accionar policial, los bonaerenses se quejan por lo que consideran un deficiente accionar del servicio de justicia.

Con esos datos candentes en mano, Ricardo Casal, titular de la citada cartera, y a poco de iniciar su gestión, ya había emplazado a los dieciocho fiscales generales para que revirtiesen esa imagen demostrando efectividad, disponibilidad y, sobre todo, inflexibilidad a la hora de aplicar las leyes.

Pues bien: los datos de la realidad demuestran que, por lo menos en esta jurisdicción, tal orden no ha sido implementada adecuadamente.

En efecto, notárase que, literalmente, la administración de justicia va muy a la zaga del accionar policial: las órdenes de allanamiento se demoran días preciosos -cuando es necesaria la mayor rapidez- y, puntualmente, hay aprehendidos e identificados en hechos graves que permanecen en libertad semanas y hasta meses, hasta que el juzgado de Garantías decide, por fin, dictaminar su prisión. También suele dictaminarse de manera inmediata la libertad de sujetos con profusos antecedentes, sin que la comunidad sepa fehacientemente las razones para tal proceder. Y podemos citar muchos ejemplos. De ambos casos.

Es decir que, en resumidas cuentas, no solamente hay una inexplicable y hasta insoportable morosidad en el accionar del servicio de justicia, sino que, paradójicamente, hay una celeridad insólita en ordenar liberaciones de sujetos con antecedentes.

Vamos a contar un hecho, que no había trascendido públicamente: en el marco de una causa -que puede llegar a juicio oral y público- iniciada a partir de un hecho trágico acontecido en esta comunidad, a los efectos de retirar una historia clínica del hospital municipal, la justicia de esta jurisdicción no trepidó en librar una orden de allanamiento, que se cumplió con la presencia, in situ, del temible Carlos Colimedaglia, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio Nro. 3.

¿Se entiende la barbaridad...? Durante semanas, el autor de un violento robo, identificado fehacientemente, estuvo en libertad porque la orden de detención no llegaba nunca. El muchacho pasaba por la dependencia policial y se reía... ¡Claro!¡Si no podían tocarlo! En estos últimos días, por lo menos tres sujetos con pedidos de captura activa -procedentes de otras jurisdicciones- fueron aprehendidos por la policía local... y liberados ipso facto por orden de los fiscales intervinientes. ¿Para qué tenían pedido de captura, entonces...?

Pero para retirar una historia clínica, de un hospital público, para lo cual bastaba solamente pedirla por nota formal, no se dudó en librar en instantes una orden de allanamiento. Con fiscal y todo...

Increíble, pero real.

RECLAMOS

Con este panorama -lamentable- en mente, Quiri solicitó una reunión personal con el ministro Casal, que se estaría llevando a cabo, de no mediar imponderables, mañana jueves, en la sede de la cartera de Justicia y Seguridad.

Ante este dificultoso -e incomprensible- marco, nos parece que es momento de unir a la comunidad detrás de un propósito común: obligar al servicio de justicia de esta jurisdicción a cumplir niveles de actuación adecuados y eficientes.

Y esto no es sólo el pensamiento de Quiri o de esta comunidad en particular; situaciones similares se atraviesan en otros distritos de la jurisdicción.

La cuestión, nos parece, es demostrar que, detrás de un reclamo legítimo, no hay solamente un jefe comunal de turno, sino toda una comunidad.

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