Desde 2003 lo gestiona una cooperativa de trabajadores, que lo tomó tras la quiebra.
Ubicado en Callao 360, el hotel cerró arrastrado por la crisis de 2001. Dos años después fue ocupado por ex trabajadores, que conformaron una cooperativa que lo puso en funcionamiento. Entre 2005 y 2011 varios fallos ordenaron el desalojo, y hasta la Suprema Corte reconoció a Mercoteles como dueña del Bauen. Pero el desalojo se mantenía frenado mientras otro fuero investigaba sobre los reales dueños del hotel. Archivada esa causa, se confirmó el desalojo.
El Bauen fue construido para el Mundial 78 por un grupo encabezado por el empresario Marcelo Iurcovich, que recibió un crédito del Banco Nacional de Desarrollo (BANADE). En 1997 un grupo chileno, Solari S.A, compró el Bauen, pero quebró en 2001 y transfirió el hotel a Mercoteles, una empresa que, según los trabajadores, está ligada a los dueños originales. En diciembre de ese año, la Justicia decretó la quiebra y el hotel cerró.
“Hace tiempo que el Bauen tendría que haber sido expropiado por el Estado o dejarnos seguir ”, le dijo a Clarín Marcelo Ruarte, integrantes de la cooperativa que gestiona el hotel, y aseguró que en estos años se invirtieron $ 16 millones porque “estaba en ruinas”. Otro de los trabajadores reconoció que el fallo es firme y que intentarán una “solución política”.
Según fuentes de Mercoteles, la empresa acatará lo dictado por la Justicia y tiene la “voluntad de conservar las fuentes de trabajo”. Por eso, afirmaron que contactarán a los trabajadores para sumarlos a la nueva etapa. El objetivo es “ordenarlo económica y financieramente e invertir para volver a ponerlo en el mapa turístico”.
En un lugar estratégico de la Ciudad, una habitación del Bauen cuesta $ 429 con desayuno, y el alquiler de los salones para eventos arranca en $ 5.000.
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