Gran preocupación de sectores ligados a la seguridad local, por la falta de garantías de que los procedimientos legales se realicen con profesionalidad y criterio. Opinión de representantes de distintos sectores de la comunidad
No sólo se trata de la larga lista de homicidios no esclarecidos que conforman una de las características centrales a la hora de nombrar a Junín. Ni tampoco de los miles y miles de hurtos y robos que se acumulan en expedientes llenos de polvo, jamás con respuestas o soluciones para los damnificados.
Se trata de que en esta “tierra de nadie” –donde los delitos tienen autores muy pocas veces identificados y en menos oportunidades aún resultan castigados- cada ciudadano atraviesa a cada momento del día por el peligro que acecha en cada esquina.
Como si eso fuera poco, una vez víctimas de un hecho (puede ser desde el homicidio de un familiar hasta un simple hurto), los vecinos vuelven a convertirse en víctimas una y otra vez, en cada escalón que deben atravesar a nivel judicial.
Las escenas de un crimen no se preservan como indican los manuales de acción, las órdenes llegan confusas y muy tarde a quienes deben ejecutarlas, hay filtraciones de datos hacia los involucrados y sobre todo, en muchos casos, la intención de encontrar al conocido “perejil” que tape el reclamo de la gente es superior a la voluntad de buscar al verdadero culpable.
Lo que podría sentenciarse como el “colmo” de la desprolijidad, para utilizar una palabra no demasiado ofensiva, se vio la semana pasada durante el juicio oral que se sigue por la muerte violenta del pediatra Arturo Cobas. Un año después de su crimen, en plena sala de audiencias y ante la mirada azorada de colegas y testigos, apareció el teléfono celular de la víctima. Recién en esta instancia debió ser enviado a analizar por peritos.
Sólo los casos en que el propio autor del delito se pone en una situación que no puede dejar de verse o las pruebas son irrefutables, los homicidios resultan esclarecidos. El resto, van a parar a un limbo avergonzante para toda la sociedad, que espera respuestas concretas y acciones rápidas por parte de los funcionarios públicos que deben cumplir con determinadas tareas.
Sentimiento comunitario
La inquietud por esta situación de la Justicia juninense, muy lejos de cumplir con su rol de ofrecer tranquilidad a los vecinos de que al menos los delitos que sufran se castigarán, no sólo envuelve al tradicional sector de los Foros de Seguridad, siempre involucrados en el sentimiento de la comunidad.
Ahora, hasta los propios colegas del Colegio de Abogados están preocupados. Tras el caso del último crimen de una anciana mayor, como fue Sara Bocassi de Guaragna, de 79 años, ocurrido el 29 de septiembre pasado, las desprolijidades que se observaron en el desarrollo de la investigación motivaron que la Comisión liderada por Sergio Avalle, decidiera enviar una nota al fiscal general, Juan Manuel Mastrorilli.
Como siempre, hubo posiciones más y menos duras, más conciliadoras y menos tolerantes. La línea grisácea ganó la pulseada, y esta misiva no trascendió a la opinión pública.
Pero como las cuestiones judiciales “observadas” por los abogados continuaron, hace pocos días se concretó una reunión cara a cara con Mastrorilli. Poco se sabe del diálogo en la ocasión, pero da cuenta de que el panorama es poco alentador si se tiene en cuenta la reacción inusual del Colegio de Abogados.
En la mira
En este marco, Mastrorilli otra vez está en la mira. El gran movimiento en contra que sufrió el fiscal general fue en febrero de este año, a partir de la seguidilla de robos en toda la ciudad, la desidia policial y la blanda respuesta judicial. Ahí, muchos se dieron cuenta que no permanecía “el tiempo necesario en Junín como para ejercer su función”.
En ese momento, fueron los asaltos a negocios, entradas a casa particulares, arrebatos callejeros y hurtos de motos los que complicaron el panorama y ocasionaron la explosión popular. Los delincuentes que se animan a todo, en cualquier lugar, incidieron en los planteos que surgieron desde los Foros de Seguridad.
El fiscal general planteó algunas reuniones con representantes de instituciones intermedias, visitó algunos barrios y así pudo capear la tormenta.
Ahora, a todos estos hechos que sigue dándose a diario, se suman más y más casos sin resolver, y muchos apuntan hacia el Palacio de Tribunales. Se viene un gran debate, que nos merecemos los juninenses por ser quienes estamos expuestos a cada momento al accionar impune de la delincuencia.
Benito: “Junín debe reclamar que la
Policía Judicial empiece a funcionar”
El abogado y ex candidato a legislador provincial Lisandro Benito habló sobre la situación de la Justicia local. “Desde hace varios años venimos diciendo, y fue un eje en nuestra campaña del 2011, que debe ponerse en marcha la ley que fue sancionada pero no se aplica. Junín debe reclamar que la Policía Judicial empiece a ser implementada cuanto antes, y que seamos el Departamento Judicial que inicie ese proceso de cambio”.
Según explicó, “la Policía Judicial debe ser un cuerpo especializado que, dependiente del Procurador General de la Suprema Corte de Justicia, o sea del Ministerio Público Fiscal, asista en la instrucción a los fiscales”.
Lisandro Benito subrayó que “resulta imperioso mejorar la sustanciación de los procedimientos en la investigación sobre la comisión de posibles ilícitos. No pueden existir más los casos Candela, como el paradigmático de errores y complicidades policiales y judiciales”.
El profesional subrayó que “la Policía Judicial debe tener una función de naturaleza y fines distintos a los cumplidos por la Policía de Seguridad o también llamada preventiva. Debe ser una fuerza de investigación, de instrucción sumarial, de la determinación de la existencia del delito y su posibles autores”.
Además, Benito remarcó que “la implementación de la Policía Judicial es hoy una necesidad impostergable para los bonaerenses, y para nosotros los juninenses que tenemos lamentablemente muchos crímenes sin condenas, pues puede erigirse en una herramienta de lucha contra la impunidad y la injusticia, flagelos a combatir si se trata de construir una sociedad democrática”.
Giapor: “Queremos que el fiscal general sienta el mismo miedo que nosotros”
El titular del Foro de Seguridad Nº 1, Osvaldo Giapor, reiteró su opinión de que “la Justicia no está ayudando a la policía y menos aún, al ciudadano común”.
“Nosotros venimos pidiendo o llorando por favor que no haya más crímenes impunes en Junín, porque tenemos la capacidad agotada de que no se esclarezcan los hechos”, resaltó.
A la vez, agregó que “creemos que la policía y la Justicia no caminan de la mano, y si esto sucede, no habrá esclarecimientos como corresponde. Además, vemos que hay un desentendimiento entre la policía y la Justicia o quienes deben aplicarla”.
“Lamentamos mucho el caso Colo, el caso Cobas con las vueltas que se dan, y no estamos convencidos de que todo esto se vaya a solucionar con rapidez si no le ponemos a la Justicia un poco de ganas de trabajar”, dijo el fomentista.
Giapor reiteró: “Me hubiese gustado que el fiscal general sea de Junín para que tenga exactamente los mismos miedos que tengo yo, cuando mis nietos salen a la calle. Quisiera ver a la ciudad sin tantos delitos y sin tantos crímenes sin resolver, porque tengo amigos míos que fueron asesinados y no sé quién fue, tal vez hoy el responsable esté caminando por las mismas calles que nosotros”.
“En este marco, nosotros tenemos que luchar también con algún comisario que sale a decir públicamente que los fomentistas colaboramos para esclarecer algunos hechos, exponiéndolos de este modo ante la mirada de los delincuentes”, agregó.
A la vez, sostuvo que “la policía está haciendo lo que puede, tal vez no todo lo que podría, pero el pueblo le está dando todas las armas necesarias, y la Justicia no ayuda a esclarecer, así que los mismos uniformados pueden pensar para qué apresar a alguien si enseguida quedará en libertad”.
“Si la Justicia no está determinada, si los responsables no saben aplicarla, si hay desidia o mala voluntad, no lo sé. Pero lamento que el Palacio de Tribunales esté en Junín, tal vez si hubiese estado más lejos las cosas se resolverían mejor”, subrayó, reiterando: “La Justicia no está ayudando a la policía y menos aún, al ciudadano común”.
"Las víctimas desatendidas pasan a ser protagonistas del sistema”
Escribe: Dr. Adolfo Athos Aguiar (*)
Especial para LA VERDAD
Hace varios años que me desempeño como asesor del Consejo de la Magistratura de la Nación, por lo que sería irresponsable opinar específica y detalladamente sobre la situación en Junín.
Sí puedo ensamblar mi experiencia profesional y mi percepción en el medio, con los estudios y diagnósticos generales que realizamos en el Consejo.
Sé que los justiciables, muchos colegas y yo mismo, tenemos fundados motivos de queja sobre muchos de los organismos judiciales del Departamento. Sé que el Colegio las sigue con mucha preocupación, pero a veces resulta difícil consensuar las herramientas para perseguirlas.
Teóricamente se pretende que los sistemas judiciales tengan plena capacidad de autorregulación, para proteger su independencia y su eficiencia, pero se da -genéricamente- la paradoja de que se han hecho sumamente dependientes de otros factores (el principal es el político, pero lejos está de ser el único), a la vez que generan mucha inercia y resistencia al análisis externo.
En la Provincia de Buenos Aires se dan algunos matices particulares, por la virtual separación institucional y funcional del Ministerio Público y la Suprema Corte como cabezas de dos subsistemas.
La Corte tiene organismos y técnicos de primer nivel, que desde hace mucho tiempo han desarrollado herramientas de medición y diseño de altísima calidad, pero no los aprovecha. Seguramente tiene mucha incidencia en esto la rotación que la Constitución impone en la presidencia de la Corte, y los ministros no generan un acuerdo mínimo de continuidad. Personalmente me parece que tampoco tienen mucho interés. Tenemos una Corte envejecida y desmotivada, que tampoco evidencia mucha comprensión de lo que es un sistema judicial moderno.
En el último tiempo la Corte se apartó -a mi entender con buen criterio, pero tampoco hizo nada para sustituirlo- de los organismos coordinadores de las justicias provinciales, excesivamente influidos por la Corte de la Nación. (La Corte de la Nación a su vez impulsa un proyecto unitarista y borbónico, pero eso es otra historia).
Por el otro lado, la Procuración General era la institución de la Constitución del ´94 que más expectativa generaba. El procurador podía tener más atribuciones que cualquier otro funcionario provincial. Con la reforma de la ley se decía que el Procurador podía tener más poder que el propio gobernador.
Era la estrella del nuevo poder judicial.
El primer procurador del sistema era un funcionario con muchas inquietudes y muy poca capacidad de trabajo. La actual procuradora carecía de cualquier antecedente profesional general o técnico especial, venía de la actividad política y había desempeñado un cargo en el Poder Ejecutivo. Tampoco aprendió nada después.
A su escasa aptitud agregó con el tiempo un manejo autoritario del sistema, que ha generado crisis en la mayoría de los Departamentos Judiciales. A su vez, su compromiso con los relatos políticos la ha llevado a manipular las estadísticas, a desdeñar las técnicas modernas de investigación y persecución penal, y a ignorar las herramientas diagnósticas judiciales.
En Junín, los jueces y funcionarios tienden a ser autocomplacientes. Casi invariablemente se sitúan en una posición de defensa de su propia actuación, creyendo que nada pueden hacer para mejorarla como piezas de una máquina compleja. Lo cierto es que los niveles de burocratización y automatismo la van transformando en un aparato desvencijado, que genera sus propias fallas, demora la detección, y no facilita las correcciones y remedios.
Una de las facetas más angustiantes de la función es tratar con las víctimas. Me ha tocado trabajar con las Madres del Dolor o con los familiares de Cromañón, y con una auténtica multitud de familiares y víctimas que no se organizan. Y lo peor es presenciar como la indiferencia del sistema los revictimiza, una y otra vez. Pese a eso, no se dan por vencidos, insisten en ser atendidos, insisten en pedir justicia.
Las víctimas desatendidas pasan a ser protagonistas del sistema. Es probable que en Junín estemos debamos entrando en esa etapa. Y es seguro que mañana, cualquiera de nosotros estará en la lista de víctimas de la falta de justicia.
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