El empresario propietario de una cadena de panaderías en la ciudad, José María Jamad, fue condenado ayer a la pena de un año de prisión de cumplimiento efectivo, al ser hallado penalmente responsable del delito de envenenamiento, al haber comercializado productos de panificación con bromato de potasio, una sustancia prohibida por sus efectos cancerígenos.
El tribunal integrado por los jueces Alejandra Ongaro, Elvira Rosetti y Miguel Angel Gavazza, sentenció a Jamad a un año de prisión efectiva, tal como había pedido el fiscal Marcelo Amado, en tanto que al no haber acusación del Ministerio Público, se sobreseyó al exfuncionario municipal Angel Parodi, quien llegó al proceso imputado por el delito de incumplimiento de los deberes a su cargo, por haber actuado con lentitud en la clausura de los locales donde se vendieron los productos con el aditivo prohibido.
Que la pena sea de efectivo cumplimiento tiene que ver con que Jamad cuenta con un antecedente del año 2006, cuando fue condenado a dos años y medio de cárcel por un hecho de violencia familiar, donde la víctima fue su expareja.
La sentencia se dio a conocer ayer sin que para ello se realizara una audiencia, como viene sucediendo últimamente en la Cámara del Crimen 1. Jamad fue encontrado culpable del delito de envenenamiento culposo agravado de sustancias alimenticias y expendio culposo agravado de mercaderías peligrosas para la salud.
El hecho ocurrió los primeros días del año 2011, cuando al menos 81 personas resultaron afectadas en su salud luego de consumir productos panificados adquiridos en los locales ‘La Posta’, ‘Crocante’ y ‘El Abuelo Julio’, propiedad de Jamad.
Se determinó que el causante de los cuadros de gastroenteritis, según la acusación del fiscal, se debió a la presencia de bromato de potasio en los productos. Ese aditivo está prohibido en la panadería desde mediados de la década del 90. El empresario, en su defensa, dijo que jamás en sus locales se utilizó este aditivo, y que en este caso se usó por error porque un proveedor en un tarro de jalea colocó sal con bromato.
El fiscal le enrostró a Jamad ser el responsable del control no sólo de los insumos que recibe, sino también de la producción que se comercializa en sus locales. En el principio de esta causa fueron imputados además del empresario el maestro panadero, que logró una condena menor en un juicio abreviado, y el funcionario municipal que debió clausurar los locales a tiempo para evitar la expansión de la intoxicación, pero que el fiscal no acusó en su alegato final.
El abogado defensor de José María Jamad, Marcos Paz, manifestó que impugnará la sentencia dictada ante el Tribunal de Impugnación Penal (TIP). Cabe remarcar que una vez que el fallo quede firme, el empresario deberá cumplir con la condena de un año de prisión.
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