Por esta razón, se desconoce aún cuánto es el botín con el que huyeron los cacos. No hay arrestados.
Los investigadores tienen aún más minado el camino porque las dos cámaras de seguridad con las que podrían contar, la del municipio y la de la Policía, no registraron filmaciones de la noche del hecho.
Según la información a la que pudo acceder este diario, el fiscal Ezequiel Walther a cargo de la investigación solicitó las filmaciones de las cámaras del local para determinar si los cacos quedaron registrados en ellas.
Igualmente se cumplió con una serie de procedimientos que hasta el momento dieron resultados negativos.
En tanto, y debido a que los damnificados no quisieron realizar la denuncia, se desconoce hasta el momento en qué consistiría el botín con el que huyeron los delincuentes.
En cuanto al Peugeot 308, éste ya habría sido entregado a sus dueños tras llevar a cabo las pericias en el rodado, procedimiento ordenado por el fiscal Sebastián Lípari.
Asimismo, se conoció que no se logró tomar testimonio detallado a las víctimas, ya que aún se encuentran convalecientes por el momento vivido.
El hecho
El hecho ocurrió alrededor de las 23 del lunes, cuando delincuentes irrumpieron en la casa ubicada en el barrio Potrerillo, en la zona oeste de la ciudad. Golpearon y redujeron a los moradores, Roberto David Acosta (18) y su abuela Yolanda Díaz (73). Huyeron en el auto, un Peugeot 308 que había en la casa y se dirigieron al local ubicado frente a la plaza principal. Ingresaron con las llaves y se dieron a la fuga presuntamente con joyas.
El auto apareció abandonado en la zona de Antapoca horas después.
La mujer de 73 años debió ser hospitalizada tras el hecho por las lesiones sufridas.
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