Jure: “Se dialogará pensando en los intereses de los vecinos”

Por primera vez el intendente se manifestó respecto del conflicto con los vendedores ambulantes. Hoy los recibirá y les estaría dando definiciones sobre sus peticiones. Ayer se reunieron con Córdoba y Aón
Finalmente, el intendente Juan Jure recibirá hoy a los vendedores ambulantes que se niegan a trasladarse a la “Feria del Progreso”. Ayer se abrió el diálogo entre puesteros y Municipio pero se mantuvieron tanto el proyecto del local en calle Belgrano como la sentada en puertas del Palacio de Mójica. El intendente adelantó a PUNTAL que se va a dialogar “pensando en los intereses de los vecinos”.

Luego de permanecer durante todo el fin de semana con carpas frente a la Municipalidad, de realizar marchas por el centro de la ciudad y hasta contar con uno de los manifestantes encadenado frente al Palacio, los vendedores fueron recibidos por tres funcionarios: el subsecretario de Gobierno, Osvaldo Córdoba, el secretario de Desarrollo Social, Guillermo Aón, y el titular de Gamsur, José Lagos (quien había entregado a algunos de ellos, en gestiones anteriores, permisos para desarrollar la actividad).

En el encuentro, los vendedores presentaron propuestas alternativas a la feria municipal que los funcionarios entregarían al intendente. Jure estaría brindando definiciones sobre algunos de esos puntos en el encuentro de hoy.

“Nosotros hemos planteado un proyecto eje para resolver esta situación”, dijo Jure a PUNTAL sobre la problemática de los vendedores. “Buscamos recuperar el microcentro como espacio público para los riocuartenses”, sostuvo y aseguró: “Pero no nos olvidamos de los vendedores ambulantes”.

“Es una actividad que ha proliferado”, explicó el mandatario y cerró: “De ahí la feria como alternativa, estamos en un proceso”. Señaló, en este sentido, que se inicia el diálogo, pero privilegiando el interés general.

Reuniones por la mañana

Los vendedores presentaron ante los funcionarios una serie de puntos sobre los que vienen hablando como alternativa a la feria. Los manifestantes evaluaron la posibilidad de abonar un canon al Municipio para poder desarrollar la actividad, que sólo se habilite un puesto por grupo familiar, y que se achiquen los stands para facilitar el tránsito, entre otras cuestiones.

Ante la apertura Proxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 diálogo, los vendedores indicaron que sólo mantendrían una sentada pasiva en las puertas de la Municipalidad, anulando así la marcha que tenían programada para ayer a la tarde. Dijeron, además, que los históricos se agruparán para formar un gremio que los represente.

Desde el Municipio, en tanto, no se frenó el proyecto de la feria, pero prometieron avances para la reunión de hoy.

Resolver antes de las carpas

A una semana del comienzo del conflicto con los vendedores ambulantes, los balances obligan a preguntarse si tenía sentido llegar a estas instancias. Lo que comenzó con un reclamo por participación desembocó en un encadenado y una carpa instalada frente a la Municipalidad durante 4 días.

Hoy podría llegarse finalmente a un acuerdo. Sin embargo, ¿fue necesario que un problema que podría haberse solucionado en una sola reunión fuera tema principal de la agenda riocuartense durante tanto tiempo? Algo similar sucedió meses atrás con los “trapitos” del Palacio de Mójica, y semanas atrás regresaron lentamente con sus baldes a tomar la plaza Olmos.

El proyecto de la “Feria del Progreso” sigue en pie. El secretario de Gobierno, Carlos Ordóñez, lo defendió hasta las últimas instancias y eso fue tomado por parte de los vendedores como una falta de apertura. “Proponemos una alternativa”, decían y las reuniones por poco no terminaron a las trompadas. La figura del funcionario se desgastó a tal punto que los manifestantes se negaron a volver a tratar con él: “Seguimos hasta que nos atienda Jure”, decían. El intendente se tomó su tiempo para recibirlos, pero sus funcionarios deberían estar para dar respuesta a algunos casos antes de que lleguen a su despacho.

En el medio del conflicto pasó un proyecto para prohibir la venta ambulante, el mismo que hoy se evalúa no tenga tratamiento en el Legislativo. Después de tantas embestidas, que el Municipio de un paso al costado ¿será signo de debilidad o de apertura a nuevas voces?

El aumento de vendedores ambulantes en el centro riocuartense está a la vista de todos, pero son pocos los puesteros que se vienen desempeñando desde hace más de 30 años. La mayoría incluso con permisos firmados por el mismo Municipio el gestiones anteriores. Desde ellos surgió la propuesta de pagar un impuesto para mantenerse en sus locaciones, para solucionar el punto de la “competencia desleal” de la que habla el Cecis, y a la vez para que se controle el número de puestos que se instalan cada año.

También se evaluó el tema de los espacios, del lugar que ocupan en las veredas. Los vendedores propusieron achicar sus puestos e instalarlos sólo en esquinas. Si se autoriza la actividad a un número acotado, las calles de Río Cuarto no serán intransitables como se tornaron en los últimos meses.

Tampoco es necesario cancelar la feria municipal, que abriría en menos de 10 días. Se invirtió allí mucho dinero y puede ser sitio para los otros vendedores que no cuentan con la posibilidad de pagar el impuesto que lo habilite a la calle.

Finalmente, está la cuestión social de fondo: la falta de tolerancia entre los vecinos, los intereses económicos de los comerciantes y la necesidad de diálogo. No somos la única ciudad del mundo que tiene vendedores ambulantes, pero deberían buscarse los caminos para que los puesteros encuentren un trabajo formal que regularice su situación.

Hoy podría llegarse finalmente a un acuerdo. No debería haber tomado tal magnitud.

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