El jurado se quebró con el relato del crimen de Hayda

El jurado se quebró con el relato del crimen de Hayda
Comenzó ayer el primer juicio popular en la ciudad de Neuquén.

El primer jurado popular de esta ciudad se estremeció ayer hasta las lágrimas cuando escuchó el relato que ofreció un testigo presencial, Iván Marcelo Mariguin Valenzuela, dueño del mercado San José, donde mataron a su hermana Hayda de un tiro en la cabeza, durante un asalto el 30 de octubre de 2011.

Al recordar cómo fue asesinada, el hombre se quebró, y la conmoción se trasladó a los 16 ciudadanos neuquinos que juzgarán a Daniel Landaeta, acusado de ser el autor de los disparos, y a Denis Cardozo, imputado en la causa como partícipe necesario (por conducir la moto en la que escaparon juntos).

“En un momento quedamos cara a cara. Yo le digo ‘Andate, ya está’, él apunta y por encima de mi hombro ejecuta dos disparos. Yo giro, miro hacia atrás y veo a mi hermana tirada en un charco de sangre que se expandía cada vez más. Mi nena estaba parada detrás de ella, toda ensangrentada”, recordó Valenzuela, cuando quebró en llanto y tuvo que interrumpir por algunos segundos su relato.

Entonces lloró una mujer, lloró un hombre, y la consternación alcanzó al resto del jurado.

“Yo reconocí a la persona que portaba el arma de fuego, la que se cortó, disparó y mató a mi hermana”, sostuvo Valenzuela. Dijo que el sospechoso estaba en la sala y era Landaeta. “La persona de cuero negro, ella es”, afirmó, mientras lo apuntaba con una mano. “Jamás lo había visto antes”, aseguró.

Su mujer, que atestiguó antes que él, también lo reconoció como el asesino de su cuñada. Dijo que jamás se olvidó de su perfil izquierdo cuando iba escapando. A Cardozo no lo identificaron. Un tercer implicado -Ceferino Salinas- está prófugo y hay un cuarto que no se sabe quién es.

De los jurados no faltó ninguno, y la atención que pusieron fue destacable, más allá de algún bostezo aislado que se les escapó.

El tribunal de 12 titulares -más 4 suplentes- tuvo su lugar a un costado de la jueza María Gagliano, quien preside el debate. Sobre las 9 hizo pasar a cada uno. Y luego del juramento, les dijo: “Acá hay dos jurados, uno son ustedes y el otro soy yo. Ustedes tienen que examinar solo la prueba que se produce en el debate”.

El fiscal Pablo Vignaroli presentó el caso y salió del escritorio para acercarse al jurado y utilizar fotografías de apoyo y una ilustración de la escena del crimen.

Los defensores Juan Coto -de Cardozo- y Carlos Vaccaro -representando a Landaeta- manifestaron el objetivo de demostrar y convencer a los jurados de la inocencia de sus defendidos; como el fiscal, de su culpabilidad.

Esta es la segunda experiencia en la provincia. El anterior juicio se realizó en Cutral Co el pasado 10 de abril. Se enjuició a un hombre por un crimen en El Chocón, y lo declararon culpable.

Landaeta, el acusado: “No tengo nada que ver”

NEUQUÉN

“No tengo nada que ver con el crimen”, dijo ayer Daniel Landaeta cuando tomó la palabra, antes de que lo hicieran los testigos. Dispuesto a contestar todas las preguntas del fiscal y los defensores, sostuvo que del hecho se enteró al otro día y por comentarios, porque su lugar de trabajo quedaba cerca del mercado del barrio Mariano Moreno, donde ocurrió el homicidio.

“Yo trabajaba en un carrito de comidas al momento del hecho”, afirmó; y expresó que la sospecha recayó sobre él por su pasado.

“La Policía me perseguía porque ya estuve detenido. Y no le gustó que yo haya tomado una nueva vida”, sostuvo el hombre que llegó en colectivo para su juicio.

A Landaeta no lo detuvieron de forma inmediata, sino seis meses después, cuando lo encontraron en un salón bailable de Allen donde su hermana presentaba un grupo de música.

Al salir en un cuarto intermedio Landaeta cruzó unas palabras con LMNeuquén.

-¿Cómo va?

-Va bien, estoy tranquilo.

-Muchos pensaban que no te ibas a presentar…

-¿Y por qué no me iba a presentar?

Confiado en que se demostrará su inocencia, dijo que fue la Policía la que hizo correr el “puterío” en el barrio para que fuera acusado. “Apretaba a los pibes para que digan que fui yo”, sostuvo.

“Tremendo carrito de comidas tenía -en el barrio Sapere- ¿Por qué no fueron a buscarme ahí?”.

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