Los trabajadores del Correo Argentino aseguraron ayer que las urnas no serán distribuidas hasta que se les pague un aumento negociado a nivel nacional. El juez electoral Gustavo Sánchez Mariño recordó que “entorpecer las elecciones es un delito” y aseguró que la Policía se encargará de los trabajos pendientes.
Los empleados del Correo Argentino realizan desde ayer un paro de actividades en reclamo de mejoras salariales. Esa situación repercutiría directamente en la distribución de urnas y en la recepción de los telegramas el día domingo.
Sin embargo, el presidente de la Junta Electoral, el juez Gustavo Sánchez Mariño, aseguró en declaraciones a radio Sudamericana que “tenemos personal suficiente para garantizar la distribución de las urnas, la recepción de los telegramas y su posterior envío al Centro de Cómputos. Son tareas que no requieren mucha preparación técnica”.
No obstante, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Correos, Oscar Benítez, fue contundente al afirmar: “Las urnas están en las seccionales del Correo y de allí no salen hasta que haya arreglo”.
“Nos debían pagar el 23% de aumento y no lo hicieron, por eso el paro”, agregó.
Además Benítez aclaró que “es un conflicto nacional y por lo tanto la solución también debe ser nacional. Si nos pagan levantamos la medida”.
Pero el juez Sánchez Mariño alertó que retener las urnas es un delito e insistió en que las “elecciones están garantizadas”.
En un enrarecido clima y a apenas 3 días de las elecciones, el kirchnerismo puso un manto de sospecha a la maniobra que pretende llevar a cabo la Junta.
El secretario de Economía de la Municipalidad, Martín Barrionuevo, manifestó en declaraciones radiales: “No sería lo ideal que sea el Estado provincial (a través de la Policía) el que distribuya las urnas”.
Tironeos en el Correo
Debido al conflicto gremial se limitaron los lugares en los que se realizan las cargas de urnas, que continuarán hoy con 758 cajas electorales de Capital.
Los encargados de cargar las urnas denunciaron a El Litoral que fueron obligados a realizar sus tareas en el baño y en un momento se les negó el acceso. “Esto es una vergüenza. Debimos armar los paquetes de boletas en el baño y hubo algunas que se mojaron”, contaron.
Comentá la nota