Grandes demoras para obtener documentación y filas que llegan hasta la vereda son una constante. Aún así, el organismo insiste en exigencias absurdas y anacrónicas que contribuyen a saturar la atención y perjudican a los usuarios.
Pero este no es el único aspecto de la cuestión. Resulta a todas luces absurdo que sea el propio Registro Civil, repartición que tiene por misión específica identificar y dar fe de la identidad de las personas, el que para renovar un documento ponga al ciudadano en la posición de tener que demostrar fehacientemente su identidad con la partida de nacimiento, aún con DNI en mano.
Si el tiempo y el dinero de los ciudadanos es lo de menos, como parece ser en la mayoría de las oficinas públicas de Jujuy, está el costo ambiental de prácticas alejadas de toda razón. Lamentablemente, la contaminación del suelo, de los ríos y del aire en la que se debe incurrir para satisfacer la demanda de papel de nuestras poblaciones, no está presente en la mente de los funcionarios, proclives fácilmente a derrocharlo en aras de satisfacer sus afanes recaudatorios o sus veleidades burocráticas.
Un dato final, irónico: quizás para cubrir el aumento en el precio del papel, el Ministerio de Gobierno de Jujuy acaba de disponer el aumento del 50 por ciento de las tasas que se deben pagar para obtener partidas y otra documentación del registro.
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