Jujuy se mostró en Tecnópolis

Jujuy se mostró en Tecnópolis
Más de cuarenta artistas jujeños se encargaron de contar nuestra historia, nuestra tradición y costumbres con arte.
Encontrar nuestro lugar en Tecnópolis fue fácil y agradable en la jornada del jueves pasado. Recorriendo las calles de este predio de 50 hectáreas ubicado en Villa Martelli, Buenos Aires, que alberga a la megamuestra de ciencia, arte y tecnología más grande del continente, nos encontramos con innumerables propuestas gastronómicas que llegaron con nuestros sabores, y con por lo menos dos increíbles espectáculos de artistas.

Y es que mientras se desarrollaba la propuesta de la semana, el Festival Gastronómico Argentino "Raíz" que comenzaba ese jueves y concluía ayer en toda Tecnópolis, en el escenario de El Pabellón Cultural de la Secretaría de Cultura de la Nación, se presentaba "Yo soy la Tierra", el espectáculo conceptual ideado por Gonzalo Morales, secretario de Cultura de Jujuy, para mostrar en un exquisito resumen las diferentes facetas de nuestra cultura. Un rato antes, en el Escenario Banderas, Bruno Arias regalaba 30 minutos de su enérgico repertorio. Y para colmo ayer ganó el concurso de cocineros de este festival, la jujeña Amancay Gaspar.

¡¡Tiemblen descarriados!!" reclamó con fuerza la Pachamama, con la voz y el cuerpo de Vicky Mamaní para comenzar esta presentación que siendo un homenaje a la Madre Tierra, se propuso mostrar la mayor cantidad de estampas de nuestras costumbres, creencias idiosincrasia, valores. La música se sumaba con una lista de impecables profesionales de los sones de nuestra tierra, que deslumbraron con la magia que provocan al introducirse en el sentido de esta presentación con cuerpo y alma.

Y música electrónica

Y los sonidos más tradicionales de nuestros instrumentos regionales, majestuosamente ejecutados por estos transmisores de tradición, sintieron las caricias de la música electrónica que venía a sumar tecnología a esa historia que Jujuy estaba contando a través del arte, y en este ámbito especial como es Tecnópolis.

La otra pata de este especial espectáculo es la voz de Carolina Escobar, nítida, profunda, dolida, orgullosa, cantando los versos que nos identifican en una selección de temas tan exquisita como identificadora de los jujeños.

Todos se fundieron en el escenario, mezclándose, cambiándose de lugar, hablándose, interactuando entre ellos, mirándose a los ojos, cantando y actuando. La cantora se transformó en actriz, la actriz en bailarina, la música también tuvo que actuar, y los niños de la Banda de Sikuris Los Duendes de La Quiaca, que completaban la mística de esta propuesta, también danzaron.

Y es que de eso se trataba de ser muchos y ser uno, tal la idea original de Morales al dirigir esta puesta pensada exclusivamente para este escenario, pero que se espera poder llevar a los escenarios de nuestra provincia, y otros lares. "Esto confío en que va a seguir evolucionando", decía muy satisfecho con el resultado el secretario de Cultura y director general de este espectáculo.

Las coplas y el contrapunto con Carlina Escobar y Cecilia Palacios (que dejó los vientos para abrazarse a la caja y entregarse a este diálogo); el clamor de la Tierra que recorría todos los rincones de ese escenario protegiendo, aconsejando y reclamando a sus hijos; la ofrenda de los músicos a la Pacha en el centro del escenario que se mantuvo durante toda la presentación; las imágenes en la pantalla gigante del fondo del escenario, incluyendo algunas en 3D; y la artesanía viva con el trabajo en tiempo real de ceramistas, una tejedora y un escultor de la sal; todo confluyó en este escenario, y ante una platea ocasional que se atrevió a bailar y hasta a emocionarse con nuestros artistas.

Un bandoneón que susurra

Y llegó la hora de la maestría de Daniel Vedia, uno de los músicos convocados para esta ocasión, con delicadeza, suavemente, acariciando a su aliado como si tocara a melodía en secreto preludió "Tacita de Plata", en un momento sublime que lo tuvo como protagonista.

Increíble experiencia fue la que se logró al momento de cantarle a la tejedora. Mamaní personalizando a la Pacha comenzó a hablarle y a darle la receta para no decaer. Escobar le cantó a ella, y entre las tres, lograron un clima que se sintió hasta la última fibra. En ese momento se contó claramente lo que significa la Pachamama para los trabajadores artesanos, ella es la protección que guía para tener los mejores frutos.

Y se levantan los erkes, y otra vez la voz de la Pacha y la fusión con música electrónica exquisita, bien lograda. Y lo distintivo, uno de los dos erkes está en manos de una mujer. Alguien dirá: "Las mujeres no tocan el erke", y otro le contestará entre el público, "pero mirá, es un erke hembra porque tiene tulmas (pompones multicolor con que las coyas se adornan el pelo). Lo cierto es que llamó la atención, la que ejecutaba este instrumento tan imponente de nuestra cultura era Cecilia Palacios.

Siguió la anateada, más ofrendas a la Pacha en el centro del escenario, más música, más imágenes, y un final que dejaba en el público un poco de carnaval, un poco de sufrimiento, otro de mágicos paisajes, sones de una tierra ancestral, melodías, reclamos, orgullo, y es que eso somos y eso es la Tierra.

Semejante trabajo musical contó también con Mario Lizárraga en quenas y sintetizadores, Elio Gutiérrez en charango, Daniel Quiroga en guitarra, Luis Escalera en contrabajo, además de Cecilia Palacios, Daniel Vedia y Carolina Escobar. Todos dirigidos musicalmente por Juan Muñoz.

La banda de Los Duendes cuenta con la dirección de Luis Valdiviezo. Los chicos tuvieron un día de gran felicidad en Tecnópolis y se animaron a cantar también con Bruno Arias, quien los invitó a participar de su próximo disco.

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