Jujuy: el Gobierno vuelve la vista a los viejos objetivos del paso de Jama

Jujuy: el Gobierno vuelve la vista a los viejos objetivos del paso de Jama
La complementación económica entre el norte de Chile y Argentina, que fuera uno de los primigenios objetivos trazados por los pioneros del paso de Jama, vuelve a ser una meta del proceso de integración que pretende llevar de ahora en adelante el Gobierno de Jujuy.
Hasta hoy, el proyecto de la plataforma de comercio exterior y el turismo habían venido siendo lo único que se podía esperar de la relación con el norte chileno. La creación de una cartera específica para que desarrolle la política de integración con Chile supone un mayor interés y el intento de recuperar los grandes espacios regalados a Salta y Tucumán en los últimos diez años.

La complementación económica de los nortes argentino y chileno fue, desde un comienzo, la motivación de los movimientos integracionistas surgidos en la segunda mitad el siglo XX que impulsaron la construcción de infraestructura vial con el fin de conectar a las poblaciones de un lado y otro de la Cordillera. Sin embargo, ya mucho antes, el sueño del ferrocarril transcordillerano, tanto en Salta como en Jujuy, se había alimentado en la evidencia que la complementación –por entonces enfrascada por falta de buenas vías de comunicación- tenía en los dos nortes un terreno ideal para el desarrollo de pueblos que sufrían por igual la condición de periféricos.

La posibilidad de esa complementación junto a la salida al Pacífico fueron durante décadas los beneficios señalados desde Jujuy en su larga lucha por la apertura del paso de Jama, desde las primeras gestiones por la construcción de una carretera a Chile que tuvieron expresión legislativa en 1958 con el proyecto de Miguel Vicente Garay. Y en Chile, el movimiento encabezado por figuras pioneras de la integración con Argentina y en particular con Jujuy, como el alcalde de Calama Hugo Pizarro Gutiérrez, hacían hincapié también en una integración económica que se fortalecería por la complementariedad entre los dos nortes.

Esta meta –que alcanzó un significativo consenso entre las fuerzas civiles de los dos países- sin embargo estaría destinada a desdibujarse con el tiempo, debido a las fuertes políticas proteccionistas del país vecino, por un lado, y al atraso de Argentina en materia fitosanitaria, principal muro contra el que se estrellaron las buenas intenciones y los sueños de norteños y nortinos.

En la última década, si bien Jujuy siguió acrecentando y mejorando la infraestructura vial y de control fronterizo con la ayuda del Estado nacional, la integración con Chile en los restantes aspectos no ocupó un espacio importante en la agenda de gobierno y nuestra provincia mostró poco interés en recuperar el protagonismo ganado en la región por detrás del paso de Jama y que se coronó con la histórica habilitación del 6 de diciembre de 1991.

La ausencia de funcionarios jujeños con poder de decisión en las reuniones de los comités de frontera durante años y el desinterés a participar en distintas actividades vinculadas a la integración, como fue la Feria del Libro de Antofagasta, por dar sólo un ejemplo, fue una lamentable constante y Jujuy –que tanto puede aportar por su experiencia al fortalecimiento de estos procesos- se convirtió en la gran ausente de un escenario que hoy tiene como figura excluyente a Salta y segundo plano a un actor relativamente nuevo, Tucumán.

Con el tradicional apoyo de su amiga Antofagasta, Salta generó consensos para reactivar el ramal ferroviario de Socompa e insiste en la gestión de inversiones para pavimentar el paso de Sico, al que se pretende convertir en el principal de la región, un objetivo que nadie sabe si se logrará, pero que es tema de todas las reuniones bilaterales, mientras poco o ningún ruido se hace en materia de mejorar las zonas críticas de la ruta por Jama en territorio chileno, donde la acumulación de nieve ha provocado ya numerosos cortes de varios días, aún cuando se trata del paso por el que circula el mayor flujo de cargas después de Cristo Redentor.

A poco de empezar su trabajo, la cartera de integración regional recién creada en Jujuy convocó a empresarios y operadores de comercio exterior a un encuentro que se realizará la próxima semana para evaluar junto a autoridades del Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG) Chile, las condiciones de comercialización de productos agroalimentarios hacia ese país. Chile trae leche de Nueva Zelandia o frutos del sur a más de 2 mil kilómetros, cuando podrían hacerlo desde Jujuy, a 600 kilómetros, comentó un atribulado funcionario jujeño, quien en realidad no dijo nada nuevo.

Lo que sí es nuevo es que desde los niveles gubernamentales de Jujuy se pase a la acción concreta, encarando un tema crucial de la integración que estaba casi olvidado y que le da en el tiempo un sentido de continuidad a las grandes ideas que alumbraron el sueño de Jama.

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