Jujeños rehenes de las ansiedades y apetencias propensas al desborde

Jujeños rehenes de las ansiedades y apetencias propensas al desborde
En medio de un proceso de diálogo y búsqueda de consensos, vuelven a ganar la escena decisiones a contrapelo de lo que reclama una provincia urgida de encuentros superadores.

En algunas áreas operativas del Estado, es un lunes de paro, de medidas de fuerza atentatorias contra el bienestar del conjunto de los jujeños y que, al mismo tiempo, laceran las oportunidades de entendimiento y construcción.

No hay demasiado margen para intereses políticos y sectoriales, sí en cambio corren tiempos en los que deben imperar gestos de responsabilidad ante lo propio y lo ajeno, abriendo las puertas a condiciones positivas para la colaboración y el entendimiento. El valor que adquiere la vocación de diálogo en estas instancias, se cotiza en alza y no es para menos, puesto que no es sencillo y sí sumamente desgastante acercar posiciones y armonizar conveniencias en medio de múltiples presiones y condicionamientos que inevitablemente surgen cuando de administrar intereses se trata.

En el curso de los próximas días, gobierno y gremios tendrán que coincidir en actitudes de grandeza, madurez y responsabilidad, ejes rectores de toda negociación racional, pues las medidas de fuerza no contribuyen a un escenario positivo de diálogo, comprensión y colaboración.

Las pretensiones de un grupo de once gremios, colisionan con la realidad financiera del país y, muy especialmente, de Jujuy, situación que marca un techo y terminan definiendo el rumbo hacia lo posible y no hacia lo anhelado.

Quienes tienen entre manos la responsabilidad de administrar los recursos públicos, hicieron una acertada lectura de situación, entendiendo que es prioritario privilegiar la previsibilidad financiera y las posibilidades de pago. El manto de oscuridad que cubre las finanzas nacionales, justifica ampliamente la adopción de una actitud mesurada, prudente, seguida de medidas preventivas de acción y efecto inmediato en Jujuy, a los fines de preservar las proyecciones presupuestarias y el frágil equilibrio de los números públicos.

Así, se busca garantizar la aplicación de los principios de regularidad financiera, legalidad, economicidad, eficiencia y eficacia en la obtención y el destino de los recursos públicos; sistematizar las operaciones de programación, gestión y evaluación de los mismos; adoptar procedimientos adecuados que aseguren la conducción económica y eficiente de las actividades institucionales y la evaluación de los resultados de los programas, proyectos y operaciones. Estos son los ejes rectores de la administración financiera hoy.

El panorama se presenta propicio para que surja como principio elemental de orden institucional en materia económica, la realización de una adecuada programación financiera, con esfuerzos dirigidos al incremento de recursos propios y al mejoramiento del control de la ejecución del gasto y de su calidad. Desde ya las exigencias de los gremios se deben amoldar a este cuadro de situación.

Los períodos económicos globales mandan y sus variaciones porfiadas golpean sin piedad las previsiones, valorizando más que nunca los principios de previsibilidad, sustentabilidad, responsabilidad y austeridad, impuestos en nuestra provincia, como herramientas excluyentes para superar el laberíntico escenario nacional. Se sabe que la involución de los recursos coparticipables de orden nacional, refleja con fidelidad lo que está ocurriendo en la economía general, encuadrada en un proceso de desaceleración con tendencia a profundizarse. Detrás de este comportamiento global, que muestra ingresos con reducido ritmo de expansión, subyacen las dificultades que originan las demandas internas y que el conjunto de las provincias están comenzando a padecer, algunas en mayor medida y otras en niveles aún tolerables.

La política siempre ofrece una nueva oportunidad. Quienes decidieron que hoy los jujeños tendrán acceso negado a servicios diversos, podrán optar en los próximos días si continúan la resta o se suman a los que persiguen la satisfacción de demandas coyunturales y se empeñan en atender las debilidades estructurales. Las fortalezas están en la implementación decidida de acciones concretas diseñadas para la inclusión, sin esperar que pase el tiempo y lleguen las curas circunstanciales y transitorias. Desde el sano juicio, es de esperar que las ansiedades desmedidas no se terminen constituyendo en agentes de fricción. Aquí y ahora, la idea es alcanzar un estado de desarrollo ligado a la capacidad de dejar atrás viejas mañas y oportunismos que atentan contra cualquier posibilidad de superación.

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