“Royer se tomó 461 días de licencias, y le quedan acumulados 230 días; Pasutti tomó 388 días y le quedan 130 pendientes; Caneo usa 400 días y le quedan 97 pendientes; Rebagliati usó 216 y le quedan 60 pendientes; Panizzi usó 311 días y le quedan 7, y Pfleger tomó 193 días y le quedan 43".
El juicio, sembrado por anécdotas escandalosas protagonizadas por hombres que se supone razonables, tenía por objeto desplazar a Panizzi, reemplazarlo por un hombre afín al Poder Ejecutivo o al FPV -que son parecidos pero no es lo mismo- y abrir luego el escenario para continuar con un rediseño casi completo de la cúpula del Poder Judicial.
Así, ya había -o hay- candidatos listos para el sillón de la Defensa Pública que dejó vacante Hugo Arnaldo Barone; otros anotados para la sucesión del dimitido Daniel Caneo, algunos más cautelosos mirando de reojo a la vocalía de Fernando Royer y el radicalismo, o una fracción de esa fuerza, apostando a colar a alguno de los suyos en la Procuración General, si acaso prosperara alguna movida contra el actual titular de esas funciones, Jorge Miquelarena.
Como se ve, detrás del palabrerío obsceno, de la hoguera de vanidades, de la exhibición de mediocridades, lo que hay es una jugada política que quizás no levante vuelo, pero que -como las brujas- estar estaba.
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