El juicio oral y público que lleva adelante la Cámara Primera en lo Criminal de Formosa por la violenta agresión que sufriera hace tres años el empresario Daniel Goiuburú Llegó ayer a su punto culminante con la producción de los alegatos a cargo de las diferentes partes del proceso que tiene como acusado y detenido del delito de intento de homicidio a un ex empleado de una de las empresas constructoras del arquitecto Sergio Reinaldo Giménez.
El fiscal Alejandro Postiglione y el abogado querellante, Pedro Velázquez Ibarra coincidieron en señalar al acusado como el autor material del ataque y agresión que sufriera la víctima la noche del 1 de abril de 2011 en calle Entre Ríos y Tercera de nuestra ciudad. También dijeron que quedó debidamente probado que el móvil del hecho es “económico” y que el propósito era evitar que Goiburú pudiera cobrar una abultada suma de dinero que le adeudaba el acusado.
Tanto para el fiscal como para el querellante las pruebas reunidas a lo largo de la investigación y las ventiladas en el juicio demuestran claramente que fue el acusado y no otra persona, quien condujo a la víctima hasta el lugar de los hechos y, en forma premeditada, consumó el ataque en un sitio elegido previamente con la clara intención de salir impune.
Fundaron la acusación en los dichos de la víctima, el relato del remisero que auxilió a la víctima, los informes médicos que acreditaron las heridas de Goiburú, la versión ofrecida por el propio imputado quien reconoce su presencia en el lugar de los hechos, coincidiendo en casi todo con el denunciante, excepto en el momento desencadenante de la agresión, donde se sitúa como víctima y no como victimario, con una clara intención exculpatoria.
Los hechos
La noche de los hechos, Goiburú recibió varias puñaladas en distintas partes del cuerpo cuando se encontraba dentro de su automóvil y también un disparo de arma de fuego que rozó su mejilla derecha, causándole una herida superficial.
Durante el ataque, logró escapar del vehículo y abordó un remis que justo cruzaba por el lugar, con el que se dirigió a la Comisaría Primera a formular la denuncia, siendo seguido en todo momento por el acusado en el marco de una intensa y tenaz persecución por calles de nuestra ciudad.
Al momento de solicitar la pena, el fiscal Postiglione –quien formuló una sólida acusación- pidió al Tribunal conformado por los jueces Viviana Taboada, Lilian Fernández y Alberto Sala, que el acusado sea condenado a ocho años de prisión por el delito de homicidio en grado de tentativa agravado por el uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra.
“Está vinculado al
crimen organizado”
En cambio, el abogado querellante, Pedro Velázquez Ibarra, si bien coincidió con el fiscal en la descripción de los hechos y la responsabilidad material del acusado, pidió que sea condenado a la pena de reclusión perpetua disminuida por la figura de homicidio en grado de tentativa (de 10 a 15 años) agravado por ensañamiento, alevosía u otro procedimiento insidioso, por precio o promesa remuneratoria, por codicia y para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar su resultado o procurarse la impunidad para sí o para otros.
En su alegato, el acusador particular calificó a este hecho como un acto con tinte mafioso, sin precedentes en nuestra provincia y con aristas mucho más graves que las consumadas por el denominado sicariato, toda vez que en este caso la víctima y el victimario eran amigos y tenían un trato diario, incluso horas antes del violento desenlace habían viajado juntos a la ciudad de Resistencia en el automóvil de Goiburú.
Convencido de que el fallido intento de homicidio a Goiburú es solamente la punta de un iceberg, Velázquez Ibarra pidió al tribunal que la investigación no detenga su curso con la sentencia que se conocerá el próximo viernes 15 de este mes a las 11.30, y solicitó en consecuencia que se corra vista al fiscal de turno para que investigue la posible participación como instigadores de este hecho al arquitecto Giménez y al apoderado general de la empresa constructora, el ingeniero Omar Rodolfo Olmedo.
“Soy inocente”
Alfrio Chirs, el abogado defensor del acusado, pidió al Tribunal que su cliente sea absuelto de culpa y cargo porque no existe sustento probatorio directo que señale al detenido como autor de la presunta agresión sufrida por Goiburú.
El abogado alegó que durante el desarrollo del proceso se introdujeron hechos que no forman parte de la plataforma fáctica del juicio propiamente dicho y afirmó que no quedó probado si la lesión en el rostro que tuvo Goiburú fue por un disparo de arma de fuego o producto de una reyerta anterior.
“La vida de la presunta víctima nunca corrió peligro así que mal puede tipificarse este hecho como tentativa de homicidio”, enfatizó de manera contundente el doctor Chirs.
Incluso manifestó que nunca estuvo en el ánimo de su cliente agredir a Goiburú, ya que si lo hubiera querido “tuvo numerosas oportunidades de hacerlo, incluso para ser más efectivo habría utilizado directamente el arma de fuego y un cuchillo como se dijo en esta audiencia”, enfatizó el abogado defensor.
Asimismo, también pidió la absolución de su cliente por el delito de portación ilegal de arma de guerra, toda vez que quedó acreditado que el acusado tenía autorización legal de posesión de arma.
En la parte final de la audiencia el Tribunal concedió las palabras finales al acusado, quien desde su lugar volvió a declararse inocente, manifestando sin dar nombres que “la otra parte solo busca la plata”.

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