Juicio por crímenes de lesa humanidad: “Me despertaba con el llanto de mi madre, lo peor era la desaparición de mi hermana”

Juicio por crímenes de lesa humanidad: “Me despertaba con el llanto de mi madre, lo peor era la desaparición de mi hermana”
Así lo manifestó la testigo Beatriz Baronio, familiar de una de las víctimas desaparecidas en San Nicolás durante la última dictadura militar. La declaración fue realizada en la primera audiencia testimonial por crímenes de lesa humanidad realizada en nuestra ciudad. Se escucharon relatos de dolor e incertidumbre por estas muertes.
En la mañana de ayer se tomaron las primeras declaraciones testimoniales en las causas que se investigan crímenes de lesa humanidad ocurridos en nuestra ciudad durante la última dictadura militar.

La audiencia se desarrolló en el Concejo Deliberante –Sarmiento y Lavalle-, en donde asistieron una importante cantidad de familiares de las personas desaparecidas en San Nicolás en el transcurso de los años del gobierno dictatorial.

Las declaraciones comenzaron a desarrollarse en horas de la mañana y continuaron durante la tarde. La primera en dar su testimonio fue Beatriz Baronio, quien sufriera la muerte de uno de sus hermanos, y la desaparición de otra de sus hermanas Maria Rosa Baronio y su pareja, Eduardo Luís Reale.

La mujer detalló los momentos previos al secuestro de su hermana y la posterior búsqueda de sus padres para dar con el paradero de la misma. También indicó que la víctima se encontraba embarazada al momento de su desaparición, por lo que desconoce qué fue del bebé que estaba por dar a luz.

Además leyó una de las últimas cartas escritas por María Rosa. Su relato estuvo cargado de emoción y a la vez de dudas sobre lo que le sucedió a sus familiares.

Durante la mañana también dio su testimonio Víctor Almada, quien sufrió la desaparición de su mujer y el secuestro de sus hijos, cuando ingresaron en su casa del Barrio Trípoli en abril de 1977.

El hombre contó que al llegar a su casa se encontró con personas del ejército y que tuvo que escapar ya que supuso que también podía ser secuestrado. Sus hijos fueron entregados a los padres de la víctima, María Regina Spotti, luego de dirigirse varias veces al Batallón de nuestra ciudad.

Eran militantes de la Juventud Peronista, y hacía poco tiempo que habían llegado a nuestra ciudad. Víctor Almada en su testimonio indicó que “no éramos tontos como para no saber que mataban a los que te rodeaban”.

Testimonios

Los testimonios estuvieron cargados con un cierto dramatismo dada la gravedad de los hechos y la incertidumbre en la que viven los familiares que no encontraron a las personas que fueron detenidas en centros clandestinos y posteriormente desaparecidas.

Beatriz Baronio, hermana de María Rosa, relató lo ocurrido a sus familiares quienes fueron vistos por última vez el 4 de mayo 1977. La mujer fue secuestrada en la calle.

Contó que recibieron una carta anónima diez días después de la desaparición. La nota estaba dirigida a los padres de la víctima, en donde se mencionaba: “A su hija y a su yerno los llevaron presos”.

Así comenzó una larga búsqueda por parte de los padres, quienes acudieron hasta la capilla Stella Maris en Buenos Aires, donde se entrevistaron con un capellán del Ejército, el cual les manifestó que no buscaran más “porque uds. también van a desaparecer”.

Exterminio

Además, Beatriz Baronio, expresó su incertidumbre por no saber del hijo que estaba por tener su hermana. “No sé que pasó con ellos, si tengo o no sobrinos; no se si nació o no”, además otro hermano fue asesinado durante esos años, y la esposa también se encontraba embarazada.

La testigo a su vez contó sobre el dolor vívido en esos años: “Me despertaba con el llanto de mi madre, lo peor era la desaparición. Ella pensaba que podía estar viva”.

Por su parte, Víctor Almada, esposo de María Regina Spotti, también relató lo sucedido con su familia. Fueron secuestrados cuando él no se encontraba en su casa, y luego los padres de la mujer comenzaron a buscarla a ella y a sus hijos.

Se entrevistaron con el Jefe del Área Militar 132, Manuel Fernando Saint Amant -uno de los imputados en la causa-, quien negó saber dónde estaban los menores. Luego fueron entregados a sus abuelos.

Habló sobre las metodologías de exterminio aplicados por las fuerzas de seguridad en esos años, que ellos ya conocían por ese entonces, ya que sabían sobre la desaparición de otros compañeros militantes de la Juventud Peronista. “El mecanismo de exterminio fue igual en todos lados”, indicó.

La causa

María Regina Spotti fue secuestrada 21 de abril de 1977 en su casa de Barrio Trípoli con sus hijos – Víctor y Martín-, esto fue visto por su esposo Víctor Almada.

El Jefe del Área Militar 132 Manuel Fernando Saint Amant le entrega luego los nenes a los abuelos maternos, el último que la escucha con vida es José María Budassi en el CCD (Centro Clandestino de Detención) de la Brigada de Investigaciones de San Nicolás. Posteriormente detienen al propietario de la vivienda que les alquilaba José Emilio Mastroberardino.

María Rosa Baronio, fue secuestrada el 4 de mayo de 1977 en la calle, luego se allanó su domicilio en Barrio Don Bosco. secuestrándose allí a su pareja Eduardo Luís Reale, se llevan también los bienes que fueron entregados a los familiares por personal del Batallón, fueron vistos por Pablo Leonardo Martínez, ambos en un CCD cerca de Barrio Somisa y luego sólo a Eduardo Luis Reale en otro CCD en la zona Norte de San Nicolás.

En la causa además se investiga la desaparición de Horacio Arístides Martínez, María Cristina y Rosa Raquel Alvira.

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