En el juicio por el asesinato de Micaela declararon sus padres

En el juicio por el asesinato de Micaela declararon sus padres
Se dijo que el acusado era un "ladronzuelo" y que nunca podría haber tenido acceso directo al departamento donde apareció muerta la joven de 20 años. Incidentes con familiares de Videla.
Comenzó el juicio que, en la Tercera Cámara del Crimen, tiene como único imputado a Hugo Sebastián Videla, acusado de matar a Micaela Blasco, una joven de 20 años, en un hecho ocurrido en julio de 2012 en un departamento de Alem y San Juan.

En la primera audiencia se escucharon los testimonios de los padres de la joven, Roberto Blasco y Adriana Miranda (que estaban separados), y de Mariana Vidal, prima de la víctima y ex pareja del imputado.

De todos el más emotivo fue el de la madre de la joven que, en muchos momentos, incluyó lágrimas y la voz tomada, principalmente cuando relató el descubrimiento que hizo cuando llegó aquella mañana (del 18 de julio de 2012), pasado el mediodía, y se encontró con Micaela desnuda en la bañadera y con un cordón arrollado al cuello.

"Pensé que se había suicidado" confió ahora. Mientras que después a los gritos y llorando llamó al padre y a otros familiares. Un vecino avisó al 911 y al poco rato "el lugar estaba lleno de policías y una ambulancia en la calle".

"Un poco de miedo..."

Más adelante describió al imputado (sentado atrás suyo) como "un ladronzuelo que no duraba en ningún trabajo" y que en varias oportunidades había llegado al departamento para pedir "plata para el colectivo" o ante la necesidad de "usar el baño". También reconoció que "Micaela no lo quería y le tenía un poco de miedo?".

De su relato se desprende que aquel día trató de reanimar a su hija hasta que terminó arrodillada en el piso del living donde la encontró el personal policial y los familiares que llegaron tras su llamado, entre ellas Mariana que lo hizo "con dos cascos (para moto) en la mano, uno de los cuales se lo llevó la policía", recordó ahora.

Y este fue un dato del que tomaron nota los miembros del Tribunal por cuanto Mariana (prima de la víctima y que fuera esposa de Videla) aseguró que aquel día llegó sólo "con un casco".

Adriana también hizo referencia a que del departamento "faltaron los celulares, un teléfono de pared (el cable fue utilizado para ahorcar a la joven) e inclusive una camiseta de mangas largas que Micaela usaba, como única prenda, para dormir". Más adelante agregó que también descubrió el "faltante de unos 1.300 pesos".

Y en ese momento dos mujeres (madre y hermana del imputado) que se encontraban entre el público, se levantaron y a los gritos insultaron a los padres de la joven muerta y mientras eran retiradas de la sala, al imputado se lo volvió a esposar y lo colocaron de cara a la pared en una esquina de la sala.

Tras el incidente que terminó con una de las mujeres detenida y puesta a disposición de la fiscalía de Capital, el Tribunal advirtió que ante cualquier otra alteración del orden se continuaría con el debate "a puertas cerradas".

"Una señal divina"

Tomando los datos de que "pocas personas" tenían acceso directo al edificio donde vivían Micaela y su madre, se escuchó a los testigos asegurar que "cualquiera de las dos debían bajar hasta la puerta de entrada" o, en casos muy especiales, la joven podría haber "tirado la llave" desde su departamento a "alguien muy conocido", situación que, por ejemplo, Mariana desconocía cuando relató que: "A mí siempre me abrieron la puerta", dijo.

Por su parte el padre de Micaela señaló que "nadie tenía llave? ni yo, que cuando iba a verla me anticipaba de mi llegada por teléfono".

Y aquí vale rescatar que un llavero (tipo peluche celeste y blanco) que el hombre le había traído de regalo a su hija de Mar del Plata fue encontrado en poder de Videla cuando fue detenido.

Otro tema destacado fue el del celular. Ese aparato lo tuvo Videla y se lo mostró a Mariana (de la que se encontraba separado, aunque para ella legalmente siguen casados.

Pero desde que ocurrió el crimen no lo ha vuelto a ver ni tampoco lo visita en la cárcel), oportunidad en que le aseguró haberlo encontrado "en una clara señal para esclarecer el crimen", cuando se encontraba sentado en la plaza Irigoyen, frente al departamento de la víctima.

Al final ese teléfono fue arrojado a un zanjón, a sugerencia de la propia mujer, según lo dijo ante el Tribunal e inclusive recordó que "lleve a Videla en la moto", para desprenderse del aparato.

El juicio que convocó a una buena cantidad de público (la sala estaba completa en su capacidad) continuará con otros testimonios.

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