Una pistola con la que se cometió un crimen fue hallada un año y medio más tarde. El único acusado ya estuvo preso por otro asesinato.
Desde hoy, y al menos por dos jornadas, Miguel Elizondo (47) estará en el banquillo de los acusados por el homicidio de César Romero (44), asesinado de dos disparos que salieron de una pistola calibre 22 largo el 4 de junio de 2011. El cuerpo de la víctima fue encontrado a metros de una cancha en Costa de Araujo, aunque vivía en Dorrego, Guaymallén. "Nadie sabe qué hacía allí", dijeron en su momento los investigadores.
Un año y medio después del crimen, Elizondo, que era amigo de Romero, fue detenido como principal sospechoso y enviado a San Felipe, donde aún permanece. Está acusado de homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
Justamente en la pistola está la clave del juicio que comienza esta mañana. Es que exactamente un año después de ocurrido el asesinato de Romero se produjo una gresca vecinal a metros de la casa de Elizondo, que también vivía en Dorrego.
En medio de la revuelta, alguien disparó dos veces un arma y luego la tiró. Y fue justamente la esposa de Elizondo quien se encontró con la pistola, por lo que decidió guardarla e irse del lugar a bordo de un taxi. Sin embargo, la mujer no llegó muy lejos; a los pocos metros la policía detuvo el auto y al momento de la requisa le secuestraron la pistola, delito por el que fue procesada y absuelta.
Sin embargo, la suerte de Elizondo estaba echada. Cuando Científica cotejó las vainas halladas en la gresca vecinal se descubrió que salieron de la misma arma que mató un año atrás a Romero: la pistola calibre 22 que le encontraron a la esposa de Elizondo. Por esa situación, el hombre se convirtió en el principal sospechoso del asesinato.
Se espera que durante esta primera jornada, Elizondo -quien llega patrocinado por el abogado Oscar Mellado- brinde su testimonio ante el juez de la Cámara, Jorge Coussirat. El fiscal es Gonzalo Nazar.
Preso por un crimen en Andes Talleres
Elizondo fue condenado a 18 años de cárcel en 1999 por el homicidio de David Cotela (35), quien fue asesinado al finalizar un partido en el que Andes Talleres era local frente a Gutiérrez disputado el 21 de setiembre de 1997.
En 2010 logró la libertad condicional y desde entonces comenzó a trabajar como cuidador de ancianos
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