Jugando al huevo podrido

Jugando al huevo podrido

Más de 60.000 mujeres se congregaron en el 30º Encuentro Nacional de Mujeres. Durante la marcha de clausura grupos radicalizados provocaron incidentes. El arco político busca absurdamente un rédito electoral.

Más de 60.000 mujeres se reunieron en nuestra ciudad durante este fin de semana para protagonizar un encuentro que, según sus organizadores, es único en el mundo, el 30º Encuentro Nacional de Mujeres.

En ese contexto se desarrollaron numerosos talleres, siendo los de violencia y femicidio los más concurridos según con consignaron los organizadores.

El encuentro tuvo lugar en un contexto agitado, puesto que en menos de 24 horas sucedieron 3 nuevos femicidios en Argentina, 2 de ellos en nuestra ciudad. En este sentido los talleres y la marcha se llenaron de consignas exigiendo “Emergencia Nacional en violencia sexual y doméstica” porque “No hay #NiUnaMenos sin Emergencia Nacional”, “Mas presupuesto y políticas públicas” para prevenir la violencia y garantizar la Ley 26.485.

Antes de ensayar cualquier análisis, conviene aclarar que la movilización que se realizó en la noche del domingo en el contexto del encuentro de mujeres, en términos generales fue impactante y pacífica.

Una columna se “desvió” del itinerario previsto y decidió manifestarse frente a la Catedral, se esperaba que esto suceda, puesto que algunos de los reclamos de los sectores más radicalizados visualizan a la Iglesia como una de las principales “obstáculos”.

Es aquí donde comienza el juego de la confusión y el aprovechamiento político electoral.

Un grupo de personas decidió “cuidar” la catedral ante posibles ataques. Este grupo estaba orgullosamente encabezado por Carlos Pampillon, reconocido “provocador” vernáculo que en los últimos meses no dudó en mostrarse junto a los candidatos de Cambiemos. Los candidatos de Cambiemos no evitaron mostrarse a su lado.

Aquí es importante contextualizar: en los días previos al encuentro se realizaron una serie de pintadas y agresiones contra los murales de “Bienvenida” al encuentro. Algunos atribuyeron esas acciones a grupos ligados a aquellos que se encontraban “defendiendo” la catedral.

En ese contexto los ánimos se fueron “caldeando”, la manifestación en la Catedral se tornó violenta, las agresiones verbales se transformaron en acciones concretas y policía intervino como suele intervenir la policía en este tipo de eventos.

Las acciones que se definen como “inteligencia” no son una virtud de los fuerzas de seguridad en nuestra provincia, no se trabaja en prevenir situaciones que podrían derivar en conflictos, solo se agolpan efectivos para que actúen una vez que la situación está desbordada. Una postal tan clásica como lo lobos marinos.

Luego del enfrentamiento entre las fuerzas policiales y este grupo minoritario de manifestantes, se multiplicaron en las redes sociales imágenes de pintadas a locales céntricos, incluida la sede del arroyismo. Ninguna actitud violenta o de provocación debe justificarse.

El grueso de la marcha continuó el recorrido previsto, mientras se suscitaban los incidentes en la catedral, miles de personas se congregaban pacíficamente en inmediaciones de tribunales.

Para resumir, desde el arroyismo atribuyeron las pintadas a su local partidario a la “campaña sucia” del oficialismo. En cambio sectores cercanos al Frente Marplatense/Frente para la Victoria encontraron en la presencia de Pampillon una clara provocación. Sectores de la izquierda cuestionaron la ausencia de Stolbizer y Donda en el encuentro, y también fueron muy duros con el accionar de la bonaerense.  

En esta ensalada nos encontramos a sólo 15 días de las elecciones. Mientras tanto las redes sociales se desangraban en absurdas calificaciones a una manifestación legítima, en la que hubo desbordes, pero que merece respeto y atención.

Por momentos resulta llamativa la falta de reflexión que existe en las redes sociales: cuestionamientos a la ausencia de la policía local (con la sola intención de involucrar a una fuerza que nada tenía que ver en este asunto) se entremezclaban con consignas misóginas que encontraban feroces respuestas “feministas”. No había lugar para reflexión. Por acción u omisión, el intendente Pulti, el candidato de Cambiemos Carlos Arroyo (por medio de su vocero), y el provocador Carlos Pampillon se transformaron en protagonistas de una noche que debió ser ni más ni menos que un hito en la lucha contra la violencia de género.

Si algo quedó claro, es que la violencia en nuestra ciudad va más allá de los ocasionales grupos que la visiten.

Una vez más nos queda apoyar la cabeza sobre la almohada y reflexionar si somos la ciudad que orgullosamente puede albergar una manifestación de este tipo, o si somos aquellos que se “quejan amargamente” por la suciedad que provoca este tipo de actividades, los que se alarman por las pintadas que no son más que una anécdota, o los incapaces de evitar un enfrentamiento previsible.

Mientras tanto dos mujeres murieron en nuestra ciudad durante el fin de semana, y un congreso multitudinario exigió la “Emergencia Nacional en violencia sexual y doméstica”.

¿Que se pude decir de muchos políticos?: sólo que siguen jugando al “huevo podrido”.

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