Marcos Gabriel Morales arrolló y mató en Navidad del 2010 a dos policías.
El hecho por el que se juzgó a Morales ocurrió el 25 de diciembre de 2010, en la ruta provincial Nº 14, departamento Capayán, cuando Roxana Leiva (22) y Jesús Marina Bazán (25), dos agentes policiales egresadas volvían de una fiesta en el camping de Concepción. Mientras caminaban por la mencionada ruta, Morales, en estado de ebriedad, las arrolló y la fuerza del violento impacto les quitó la vida en forma instantánea, según trascendió en aquel momento.
En la anterior jornada del debate, la representante del ministerio público fiscal, Olga Pereyra, había solicitado la pena de 3 años y 6 meses de prisión efectiva, mientras que la querella -encabezada por el letrado Raúl Barrionuevo- pidió la máxima pena que contemplan los homicidios culposos, al considerar la conducción negligente, los resultados de los dosajes sanguíneos y la cantidad de víctimas.
Finalmente, el juez Varela resolvió enviar al penal de manera efectiva al imputado bajo la figura de homicidio culposo doblemente calificado por el número de muertes y conducción imprudente.
Para el delito de homicidio culposo, Varela manifestó a este medio en anteriores ocasiones que para el criterio sostenido tanto por la Corte de Justicia Provincial como por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, “la regla es la condena de ejecución condicional y la excepción es la pena de prisión efectiva, y ésta última está contextualizada [...], para casos de culpa grave; concepto éste un tanto abstracto y de dificultosa apreciación en cada caso en particular”.
Más de lo permitido
Los análisis de alcohol en sangre arrojaron un resultado de 1.09 gramos, casi 60 puntos por encima del permitido legal. Además, el hecho contó con testigos que dieron cuenta de que el imputado venía a alta velocidad y sin control sobre su rodado, un automóvil Ford Sierra.
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