Juez quedó muy lejos para la polémica

La amplia ventaja con la que se imponía De la Sota le quitó todo dramatismo al discurso de Luis Juez, que sobre las 23 admitió la derrota.
Fue un largo suplicio. Un inclemente mazazo a las 6 de la tarde, del que no se recuperarían más. Y las declaraciones de siempre: “No son datos oficiales”, “No podemos opinar sobre un boca de urna que no nos consta”, “Hay que ver si están bien medidas las mesas de capital”, “No es la información que nos está llegando de nuestros fiscales”.

Pero la realidad terminaba imponiéndose. Como cuando ingresaban en forma lentísima pero contundente las cifras de las primeras mesas. Como cuando sobre las 22.30 el primer grito de “júbilo” fue un insólito “¡Lo pasamos a Aguad, muchachos!”. Como cuando Victoria, la esposa de Luis Juez, ingresó con perfil bajo a la sala y se notaban en sus ojos los restos de un largo llanto.

Faltaba el reconocimiento oficial de la derrota. ¿Faltaba?

Nobleza obliga. Poco después de las 11, ingresó el hombre que todos esperaban, para dar el mensaje que menos esperaban.

“Estamos aguardando hasta último momento para confirmar nuestro sistema de control de los comicios. Pero todo nos dice que en esta oportunidad no vamos a gobernar Córdoba”, dijo Luis Juez.

Y para no dejar no el menor rastro de dudas ni de suspicacias, y alejándose de todo lo sucedido en 2007, el actual senador nacional aclaró que no hay pataleos: “Nobleza obliga por lo que pasó cuatro años atrás; no es de menos hombres decir que hemos perdido, que hay un legítimo ganador y que no somos nosotros”.

Refiriéndose a Unión por Córdoba, no evitó felicitarlos por la victoria, aunque a su manera: “Felicitamos a los legítimos ganadores de esta contienda electoral, pero no les admiramos nada. Van a gobernar cuatro años más y nos van a tener como celosos custodios desde el lugar en el que nos han puesto los cordobeses”. El detalle: se cuidó de ni siquiera mencionar a José Manuel de la Sota.

Intentando levantar el ánimo en una militancia en la que abundaban los ojos acuosos y las cabezas bajas, el líder del Frente Cívico intentó poner la mirada en el futuro, diciéndoles que esa misma noche empezarán a trabajar para “concitar la voluntad de este pueblo de Córdoba” que anoche no los había acompañado.

Sin encontrar razones. ¿Qué cara ponía Juez mientras reconocía la derrota? La misma cara que expresaban sus palabras. Un tono neutro, alguna sonrisa, y un mensaje rápido, como de quien quiere sacarse de encima el discurso más odiado de su vida política.

Admitió que no eran los votos que esperaban, y así, en caliente y primera instancia se lo adjudicó a “situaciones enojosas y complicadas”, pero ni aún en este punto pareció echarle la culpa a nadie. “Somos personas de palabra, honorables y decentes. Cuando nos robaron, nos robaron. Cuando perdimos bien, perdimos. Y cuando nos toque ganar, festejaremos como se debe”, dijo el líder de la segunda fuerza política de la provincia, logrando en ese momento levantar los aplausos de su alicaída militancia.

Aprovechando el tenue alboroto, recordó que por quinta vez consecutiva su fuerza se había vuelto a imponer en Córdoba Capital, agregando que “se retuvieron todas las intendencias que estaban en juego y se ganaron 17 ciudades más”.

Apoyo a Dómina. Quedó para el final una breve arenga para el “Capítulo Capital”, que se vivirán de acá a poquito, el 18 de septiembre. “Vamos a ganar por sexta vez en la ciudad de Córdoba. Los cordobeses capitalinos nos han vuelto a acompañar y lo harán en las elecciones municipales”. Por eso invitó a la militancia a trabajar en las primarias nacionales del domingo próximo, por la fórmula Binner Morandini, y en septiembre hacerlo para que sus candidatos Esteban Dómina y Daniel Juez se instalen en el Palacio 6 de Julio.

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