Luego de la agresión sufrida el pasado jueves por la noche, el Juez de Instrucción en lo Penal Nº 2, Javier Aróstegui, dialogó, en conferencia de prensa, con la prensa local y relató lo ocurrido, desmintiendo haber dado “día libre” a su custodia ese día “por el solo hecho de que nunca tuve una custodia personal.
Aróstegui desmintió haber sido arrojado al piso o arrodillado, pero sostuvo que “me doblaron los brazos, me inmovilizaron el cuello, me patearon los tobillos, me tiraron de bruces sobre la defensa del Río Chico y me hicieron 7 tajos en el rostro, de los cuales me quedan dos nada más; por suerte fueron muy superficiales. Este fue claramente un mensaje. En ese momento, si estos señores hubieran querido hacer otra cosa, creo que estaba total y absolutamente “jugado”. El resultado hubiera sido otro, mucho peor”.
Asimismo, el Juez Aróstegui sostuvo que el ataque “es un mensaje mafioso, y saben que si se llega a una circunstancia en cualquier provincia del país, ya matar un Juez Penal, esto sería un caos”.
El hecho
El Juez aseguró que hay presunciones que sus atacantes no son de la provincia, pero que posiblemente puede existir un nexo informante en Jujuy. Asimismo, indicó que los agresores le dijeron en un primer momento “doctorazo”, por lo cual “giro con confianza la cabeza. Hay mucha gente que me trata de esa forma, para mí es algo de confianza. Ahí recibí el primer golpe en los riñones y me redujeron, y después la otra persona, con una tonada de fuera de la provincia, una tonada santiagueña, me dijo “dejáte de joder”. Ahí fue cuando recibo el segundo puñetazo en los riñones, que me inmoviliza. Los médicos llaman a eso “un golpe paralizante”. En las fuerzas de seguridad también se denomina así: te quitan el aire, no podes moverte. Cuando reacciono, con mucho temor por esa situación, shockeado, veo a dos personas que se retiran del lugar, suben a un vehículo donde los esperaba un tercero fuera del mismo, y se van del lugar”. Aróstegui también confirmó haber sido cortado con la hoja de un bisturí, que fue secuestrado.
El cálculo estimativo, sostuvo Aróstegui, indica que la agresión habría durado entre 2 y 5 minutos, y que el lugar donde se produjo no es transitado regularmente por él, ya que “siempre cambio el recorrido”. Asimismo sostuvo que “hace tiempo que tengo custodia personal en mi domicilio particular, hace varios meses, por causas que estoy investigando que son muy delicadas. Me preocupaba más proteger mi familia que mi integridad personal. Nunca pensé que se hubieran animado a esto”.
“Ya estoy como el Juez que conocen. Voy a salir a patear las puertas que sean necesarias para defenderme”.
Aróstegui agregó que el vehículo que usaron sus agresores para alejarse del lugar del hecho le llamó la atención por ser un acérrimo entusiasta de los autos “tuneados”. “Un vehículo de esas características me habría llamado la atención, incluso si lo hubiera visto estacionado, me acerco para ver los detalles que tienen. Me gusta realmente ver ese tipo de vehículos y a este no lo vi antes, en ningún momento”.
El Juez además descartó algún tipo de “inteligencia” dentro del propio Juzgado de Instrucción aduciendo ser una persona que confía ciegamente en la Policía de la provincia y en el Poder Judicial. “Así como puede haber un espionaje, puede haber un contraespionaje, y tengo otros medios que voy viendo. No sentí ruidos, no vi vehículos, no sentí pisadas, no sentí corridas, cosas que me alarman de por sí”.
Aróstegui sostuvo que la agresión podría ser atribuida a causas “delicadas” que lleva adelante, no descartando una relacionada al robo de vehículos, y que en el momento del hecho “se han dado algunas circunstancias que después la Policía me las hace ver. Si hubiera tenido ese conocimiento previo, ese día no iba caminando por ese lugar puntualmente”.
Por el procedimiento, Aróstegui expresó en relación a sus atacantes: “estoy en condiciones de afirmar que eran profesionales: sabían muy bien lo que hacían. No hay sido para nada aprendices”.
Asimismo, aseveró no sentirse amedrentado para desarrollar su trabajo, y aseguró que “ya estoy como el Juez que conocen. De acá voy a salir a patear las puertas que sean necesarias para defenderme. Hay decisiones políticas que hay que tomar. Antes que Juez soy jujeño, y como jujeño me siento violado en mi integridad física y moral”.
Aróstegui además comentó que la misma noche del hecho recibió llamadas del Gobernador de la provincia, del Ministro de Gobierno y de miembros del Superior Tribunal de Justicia “porque habían muchas versiones de este tema: que me habían degollado, que me habían apuñalado, se salió a hablar de todo, por eso es que el viernes me presenté a trabajar”. Asimismo, expresó su deseo que el apoyo expresado se plasme en los hechos “porque hay una cuestión simple, este apoyo no es algo de mero formulismo. Se rompieron muchos códigos. Si se animaron a hacer esto, qué queda para el ciudadano común, es como que se rebalsó el vaso”.
En otro momento de sus declaraciones, Aróstegui, visiblemente afectado, expresó que “el viernes para mi fue terrible venir a trabajar porque necesitaba desahogarme, y no lo pude hacer. Hasta el día de hoy no puedo desahogarme de lo que viví. Además, se presentó un conflicto familiar muy bravo. Y yo a esto lo resuelvo con una frase de Cervantes en el Quijote: “Sancho, los perros ladran, señal que cabalgamos” A mí no tan solo me ladraron, me mordieron. Pero el dueño de esos perros que se cuide del Doctor Aróstegui”.
“La sociedad es la que no está ayudando con la Justicia. Hay gente que es testigo de cosas y se borra”
Por otra parte, Aróstegui señaló que, para “para bien y para mal, tengo custodia ahora, que me la impusieron los poderes Judicial, Legislativo y Ejecutivo”, pero que, más allá de este tipo de medidas de seguridad, “hay que volver a algo simple: cuál es la respuesta de la sociedad. El auge del robo ¿por qué es? Yo sé que un celular cuesta mil pesos y lo compro a 10 pesos. Sé que eso está robado y que el dueño tal vez está muerto. Un televisor cuesta dos o tres mil pesos y lo estoy comprando por 100 o 200. La sociedad también tiene que dar una respuesta, y la sociedad es la que no está ayudando con la Justicia. Hay gente que es testigo de cosas y se borra”.
Consultado sobre si estaría evaluando reabrir el caso Yutronich, ocurrido hace 14 años, Aróstegui expresó “fíjense cuáles son las dos heridas que más me quedaron en la cara y que letra ven – haciendo referencia a una de las marcas en su rostro en donde se puede diferenciar un “Y” al revés -. Cuando estaba reconstruyendo ese expediente, a los pocos días me marcaron el capot del auto con una “Y”.
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