El juez Antonio Saladino rompió el silencio y sugirió mucho

El juez de Garantías Antonio Cayetano Saladino habló luego de varios meses de silencio y tras la licencia que le asignó la Suprema Corte de la Provincia por la acusación de cohecho. “Es una simple denuncia sin respaldo”, dijo.
Habló el juez Saladino y es noticia. Rompió el silencio después de muchos meses. Va para el año que el asesinato del abogado penalista Marcos Alonso lo arrastró en una causa paralela en la que se lo acusa de injurias y cohecho, arbitrariedad manifiesta e incumplimiento de los deberes.

El juez habló y se defendió de todo.

¿Qué es lo que sintió usted cuando la Corte lo notificó de su suspensión?

-En primer lugar tengo que aclarar que nunca estuve suspendido, estoy de licencia otorgada por la Corte, no es suspensión sino una licencia, a pesar que en muchos casos se ha publicado que estaba suspendido pero hoy estoy de licencia otorgada por la Corte.

¿Y qué sentí? En realidad sentí sorpresa, por la importancia que se le dio a lo que es hasta hoy una simple denuncia sin respaldo probatorio alguno.

¿Cómo fue llevando tras esa sorpresa los días de licencia?

-Con altibajos, pero en realidad siempre con la tranquilidad de que en algún momento todo tendrá que salir a la luz.

¿Usted confía en la Justicia, en la que hoy lo mira a usted?

-Sí, por supuesto. Lo que sí tenemos que aclarar es que yo no estoy sometido a un juicio por la Justicia, sino que se trata de un juicio político.

¿Confía en esa instancia?

-Tengo que confiar, estoy obligado a confiar, así que espero que las cosas se den como se deben dar, que se mire todo lo que ha presentado mi abogado como descargo, que se tenga en cuenta todo el escrito y todo lo que ahí se dice, en cuanto a la inconsistencia de la denuncia y las posteriores acusaciones.

Luego que usted fue licenciado por la Corte, el poder judicial de Olavarría sufrió otras situaciones, como la separación del fiscal Rivero, ¿cómo cree usted que esta el poder judicial de Olavarría?

-El poder judicial de Olavarría esta muy complicado pero eso no quiere decir que esos cuestionamientos tengan asidero en la realidad. Olavarría tiene una conflictividad que no tienen otras ciudades y una estructura de medios materiales y humanos muy por debajo de las necesidades. Lo que hace que los esfuerzos individuales o aislados del funcionario no alcancen para dar abasto que cierto es y hay que reconocerlo esta sufriendo una ola de inseguridad que a todos le preocupa.

¿Cómo era su relación antes de la licencia con los funcionarios del poder judicial? ¿Ha recibido en estos días acompañamiento por la situación que usted está atravesando?

-Mi relación con los funcionarios del poder judicial es como con el resto de los abogados, yo nunca dejé de ver a mis colegas. ¿Cómo me veían el resto de los funcionarios del poder judicial? Es algo que yo no puedo contestar la tienen que contestar el resto de los funcionarios.

Otros actores del poder judicial se han acercado a título personal.

¿Por qué no recuerdo a nadie que haya salido públicamente en su defensa?

No, no, a título personal yo tuve algunos apoyos de algunos, de otros no, pero eso forma parte de la histeria colectiva que se dio en el poder judicial, donde muchos quisieron despegarse como si el trato con el juez denunciado hiciera incidir negativamente en cada uno de ellos.

¿Hubo quien dejó de atenderle el teléfono?

No hablo de que no me atiendan el teléfono porque yo no llamé a nadie para que saliera en apoyo. Pero hubo algunos que no me llamaron o no me dieron el apoyo que yo pensé que podrían llegar a darme, pero en fin, yo no soy quien para juzgarlos, qué hacen y porqué lo hacen.

¿Usted como se define como juez?

-Me defino como un buen juez, que siempre trató de hacer las cosas bien en la medida de sus posibilidades. Que trató de dar respuestas a todo aquel que lo necesitara, funcionario, procesado, abogado, pariente de procesado, que siempre trató de responder con celeridad la necesidad de los justiciables. Estos objetivos se consiguieron y no lo digo yo, lo dicen los informes de auditorías de la Corte.

Ahí dejaban en claro que la mayoría de las resoluciones se otorgaban mucho antes de los plazos que lo que decía el código. Los despachos simples se dictaban rápidamente, y eso no es poco porque durante casi 10 años fui el único juez de Garantías, con turno las 24 horas los 365 días del año y que hubo momentos que en el juzgado éramos tres personas y que yo atendía hasta la mesa de entradas.

¿Cuál era la relación suya con Marcos Alonso?

-La relación era la misma que tenía con otros abogados con los que jugaba al fútbol, por ejemplo. Entre ellos muchos funcionarios, incluso el Dr. Villamarín integró con Alonso el equipo de abogados que participó en el torneo de profesionales que se organizó en 2009. Teníamos una relación cordial que estaba dada más por el deporte que por otra cosa.

¿Con Marcos Alonso hubo cruce de emails?

Sí, sí. Fueron tres o cuatro que fueron para notificarle la resolución que iba a salir y no me acuerdo ninguna cosa más.

¿Pensó en renunciar?

-¿Por qué iba a pensar semejante barbaridad? Ni siquiera en los momentos de mayores cuestionamientos y ataques personales donde se intentó tratar de destruir mi buen nombre, desparramando falsedades e injurias. Y todo eso para el propio beneficio del que las estaba desparramando. No me pidas nombres pero todo el mundo sabe de lo que estoy hablando.

¿Si la Corte falla a favor suyo, usted vuelve a ser juez de Garantías de Olavarría?

Por supuesto.

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