Juegos de seducción en el PJ

Juegos de seducción en el PJ

La visita de Máximo Kirchner a Lomas de Zamora dejó varias pistas y muchas dudas en la interna del PJ bonaerense. 

Por Rubén Molina

 

Tal como en aquella extraordinaria canción de Soda Stereo, hoy en el PJ bonaerense están en pleno “juego de seducción”. El juego se da, por un lado, entre aquellos intendentes que quieren seducir a Cristina Fernández para que sea candidata y ven en ella la única forma posible de alcanzar un triunfo en territorio bonaerense, y, por otro lado, entre los kirchneristas puros que aspiran a evitar una fuga de los jefes comunales que podrían aportar el mayor caudal de votos a la hora de una elección decisiva como la que se viene.

La reciente visita de Máximo Kirchner al territorio lomense, en plan de diálogo con el intendente Martín Insaurralde, es un reflejo de eso. Su presencia deja varias lecturas. Es sabido que, en la política, los "gestos" valen mucho. En este caso, los hubo desde ambos lados. Por una parte, y tal como lo destacara un importante dirigente insaurraldista, "la geopolítica es importante en estos casos". Luego del desplante de un grupo de intendentes al acto en el teatro "Caras y Caretas" organizado por el kirchnerismo duro, Máximo vino a Lomas de Zamora. No lo hizo solo, apareció con Eduardo “Wado” de Pedro, mientras que Insaurralde estuvo acompañado únicamente por su secretario de Comunicaciones, Federico Otermín. El encuentro se llevó a cabo en el Parque de Lomas.

La importancia de la "bajada" del hijo de la ex presidenta y De Pedro tuvo su devolución del lado del mandatario local: fue la primera actividad que desarrolló éste luego del fallecimiento de su padre, el martes pasado. Un encuentro previsto para ese día fue suspendido justamente por el lamentable suceso.

Durante la reunión se pusieron algunas cartas sobre la mesa. Insaurralde fue directo: "Queremos que Cristina sea candidata". La respuesta no fue concreta. "Hay muchas posibilidades, pero no hubo certezas", aseguraron fuentes cercanas a la cumbre. El problema pasa por CFK, ella misma aún no está convencida de querer serlo. La entrevista televisiva que dio el jueves pasado dejó en claro eso, justamente. Pondría "el cuerpo" en caso de necesidad y unidad. Diferente sería la cuestión si hubiera que ir a unas PASO.

En lo que no hubo discusión fue en la necesidad de alcanzar una unidad con el ex ministro del Interior Florencio Randazzo adentro. Desde hace tiempo, en el entorno de Insaurralde se viene planteando una fórmula que contenga a Cristina Fernández, Randazzo y la intendenta de La Matanza, Verónica Magario. Ésa fue la propuesta realizada oportunamente por el propio intendente lomense al ex ministro, la cual fue rechazada de manera enfática.

El problema de la unidad partidaria tiene nombre propio: Florencio Randazzo. El ex funcionario K ya le dijo una vez "no" a Cristina. No sorprendería que lo haga de nuevo. Ella misma dejó en claro la semana pasada que hay que ir por una unidad que contenga a todos, incluido Florencio. Hoy, eso no estaría ocurriendo.

Hay algunos dirigentes peronistas que creen que esa expresión de CFK esconde un doble juego: si sale bien, sería un gran paso para la unidad; aunque también creen que la ex primera mandataria buscar forzar un nuevo “no”. Exponerlo como el hombre de la ruptura. En el fondo, cree que no se le animaría a un mano a mano.

La reunión concluyó con la promesa de una futura reunión entre Cristina Fernández e Insaurralde que podría realizarse esta semana. Hasta el momento, la ex presidenta sólo recibió a intendentes propios y cercanos; ahora sería el turno de los "díscolos".

Desde el randazzismo tomaron nota de todos estos movimientos, pero a pesar de ello, siguen con su jugada. "Randazzo no se baja, y si hay que enfrentar a Cristina, lo hará", aseguran en su entorno. Remarcan que “el flaco" conoce todos los trucos de CFK y que esta vez piensa llegar hasta el final. Por el contrario, creen que la que no se animará a exponerse a una interna es la propia Cristina. "Tiene mucho que perder y poco que ganar", afirman los voceros, quienes, además, ya se encargaron de advertir que la pelea también llegará a los distritos.

La pregunta es: ¿se animarán los intendentes a una interna provincial y local? Una cosa es poner en juego una senaduría nacional y diputaciones; otra distinta, para ellos, es exponer el control de sus concejos deliberantes. Desde el "randazzismo" aseguran que van a fondo y que la única manera de evitar la colisión es que cambie de manos la "lapicera". 

Mientras tanto, el "juego de seducción" entre el kirchnerismo puro y los intendentes "díscolos" continúa. Sin garantía alguna, claro está, de que todo ese "franeleo" termine en buen puerto. Del otro lado de la orilla, el randazzismo aguarda las señales de una interna que muchos intentan evitar, pero que por ahora nadie puede parar.

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