Judiciales vinculan a Adaro con Moyano y una ofensiva nacional

A la opinión desfavorable de magistrados se sumó la del propio gremio, que denuncia una campaña en su contra impulsada por Piumato.
Antes de que el pliego con la postulación del -ahora- ex ministro Mario Adaro transite el camino hasta la Legislatura, las críticas dentro del Palacio de Justicia se siguen multiplicando.

Ayer fue el gremio judicial el que, con Carlos Ordóñez a la cabeza, salió con los tapones de punta sospechando la existencia, en esta propuesta, de una mano negra que busca debilitar las bases sindicales de los afiliados al sindicato mendocino.

A tal asociación de hechos arribaron al conocerse un e-mail que bajo el título de "compañeros judiciales" llegó a los empleados del Poder Judicial mendocino. Entonces, muchos recordaron la amistad que une al ex ministro de Gobierno mendocino con Julio Piumato, uno de los fieles escuderos de Hugo Moyano y que además de ser diputado nacional dirige desde hace décadas los destinos de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación (enrolada con la CGT) y hacia donde intenta atraer ahora a los empleados judiciales de la provincia, bajo el lema "Seamos la solución".

Así se ofrece, entre otras promesas, "un Poder Judicial independiente, porque somos empleados de la Justicia y no del Poder Ejecutivo...". Y más adelante el mensaje pone sobre el tapete el famoso y "anhelado enganche", al explicar que se puede lograr con "un fuerte y real poder de negociación a nivel provincial y nacional".

Y aquí cabe señalar que fue el propio Piumato el que negoció cuando los empleados judiciales nacionales terminaron fuera del enganche.

El gremio mendocino, alineado a nivel nacional con la CTA, piensa que se busca sumar a un hombre que viene del sector gremial (Adaro fue apoderado del Centro de Empleados de Comercio) en lo más alto del Poder Judicial de Mendoza.

En los pasillos de tribunales, en tanto, un abogado recordó que Aída Kemelmajer, cuya vacante ocupará Adaro si pasa el filtro del Senado, antes de asumir -en 1984 y con 37 años- ya era doctora en derecho y tenía cinco publicaciones en su haber.

Mientras que un magistrado civil consideró que "si de imitar se trata", Celso Jaque debería haber hecho lo mismo que el ex presidente Néstor Kirchner, que cuando quiso "jerarquizar" la Corte nacional "apuntó para arriba" y convocó a Raúl Zaffaroni, Carmen Argibay y Elena Highton de Nolasco.

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