Juan Manuel Urtubey y pueblos originarios: Un abrazo sin distancia

Juan Manuel Urtubey y pueblos originarios: Un abrazo sin distancia

Esta semana el Gobernador firmó el decreto por el que venía trabajando sin descanso desde que asumió, y anunció una medida de reivindicación social, cultural e histórica, sin precedentes en Latinoamérica

SALTA.- Llegó el gran día -luego de largas jornadas de trabajo-, en el cual se materializaría el anhelo largamente acariciado por las comunidades originarias y criollas, dando un paso decisivo hacia la finalización del histórico reclamo que mantienen por estas tierras.

La distancia y el cansancio del viaje no alteraron la esperanza de quien representaría a su comunidad. Los años tiñeron su mirada de gris, pero fue esa misma fe, la que se encargó de mantener latente el anhelo, esperando el día en que llegaría la justicia, materializándose en aquellos títulos de propiedad.

El acto de llevó a cabo en Casa de Gobierno, y fue el propio gobernador Urtubey quien firmó el documento por el cual se establece la transferencia de los lotes fiscales 55 y 14, luego de 20 años de una espera casi eterna.

Se transfirieron 643.000 hectáreas. Un total de 400.000 serán destinadas a las comunidades wichi, toba, tapiete, chulupí y chorote como propiedad comunitaria. Las restantes 243.000 hectáreas formarán parte del  condominio en manos de  463 familias criollas habitantes del lugar.

Las palabras del Gobernador fueron contundentes al afirmar que transcurrieron muchos años en los que "las diferencias marcaron la razón para no avanzar y dar una respuesta concreta a este reclamo”. La misma laxitud incluyó la falta de obras que postergaron a la región, por lo que hoy y a modo de recuperar el tiempo perdido, la inversión para el departamento Rivadavia es cinco veces superior al resto del interior, incluyendo la obra de pavimentación de la ruta provincial 54.

La mirada emocionada del gobernador Urtubey, perdida en el tiempo, recordaba quizás sus ideales cuando un adolescente Juan Manuel recorría la zona, proyectando una larga lista de prioridades para los más vulnerables, el motivo de sus desvelos, concretados en la actualidad a veces desde el más recóndito anonimato.

El sentido abrazo, la emoción de un digno exponente de la cultura originaria, su piel curtida por el sol abrasador de esas latitudes, su simpleza y serenidad, se fundieron en la sensibilidad desbordante de un hombre que nació para estas lides, aquel niño que decidió poner su vida al servicio de los demás, no sólo es hoy el gobernador de Salta, sino también es el amigo de los pobres, el padre de quienes necesitan de su ayuda, el latir de un corazón que con estas acciones saborea la certeza de una auténtica vocación de servicio.

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