Las principales estrellas brillaron poco en el suelo sanjuanino. Las roturas de las gomas por espinas y piedras tuvo a maltraer a los pilotos que esperaban poder terminar el especial del día, cansados de cambiar neumáticos.
Si bien los motores poco se rompieron en terreno sanjuanino, fue el obstaculizado camino cargado de espinas y piedras que fueron rompiendo las cubiertas de las movilidades, lo que le puso el condimento “dakar” a la competencia.
El paso de la carrera por suelo sanjuanino fue mejor de lo que se esperaba, ya que en ocasiones anteriores las alternativas no modificaron mucho los pronósticos. Pero este año fue la excepción.
Una de las señales de esto es ver como los autos iban llegando a ver la bandera a cuadro pero nombres importantes y de punta como Sainz, Peterhansel, De Villiers o Al-Attiyah, no iban apareciendo y quedando relegados.
Es que la clave estuvo en que las espinas de los algarrobos iban rompiendo la parte más blanda que tienen las cubiertas. Pero además de esto, se le sumó el trabajo de las piedras que también colaboraron para que las gomas dejaran de ser útiles.
Tal fue el caso de el once veces campeón del Dakar, Stephane Peterhansel que rompió las cuatro cubiertas de su mini cooper. También fue el caso de Sainz y hasta el prícipe catarí Al-Attiyah, lo hizo en cuatro veces, aunque él pudo llegar dentro de los 10 mejores.
Casualmente, la suerte acompañó a Nani Roma, el español que llegó en la primera ubicación y el tiempo de punta que hizo tuvo mucho que ver con el estado de comportamiento del auto ya que no rompió ningún neumático.
Esta se repitió en las motos y los cuadriciclos, quienes también tuvieron muchísimos problemas con las gomas al momento de transitar los caminos sanjuaninos, que fueron un verdadero condimento del Dakar.
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