Tras el anuncio del traspaso de la corona en Bélgica, lanzó una campaña para intentar mejorar su imagen pública
El rey de España vio venir otra vez la presión sobre él, igual que cuando Beatriz de Holanda o el papa Benedicto XVI decidieron retirarse. Pero esta vez quiso mostrarse listo para resistir. Aferrado a la corona, Juan Carlos se puso en campaña para mejorar su imagen pública, recuperar su papel de mediador decisivo en la política local y transmitir urgentes señales de transparencia.
A primera hora de ayer, la Casa del Rey comunicó cuál fue el destino del dinero en Suiza que heredó Juan Carlos de su padre, Don Juan, en 1993. La existencia de esos fondos (unos 2 millones de euros al cambio de hoy) salió a la luz a fines de marzo; siempre se había pensado que el padre del rey había muerto sin fortuna.
La inquietante sospecha de que el rey de España podía tener dinero en Suiza había ahondado su lista de problemas, en la que resalta el caso de corrupción que involucra a su yerno, Iñaki Urdangarin, y que complica a su hija, la infanta Cristina.
El Palacio de la Zarzuela informó que, después de tres meses de buscar documentación, podía asegurar que el rey gastó el dinero de la herencia "en pagar deudas y obligaciones" de sus padres. Y que desde 1995 "no tiene cuentas en el extranjero". Añadió que existe "la convicción" de que se pagaron los impuestos sobre la sucesión, aunque no se conservan papeles para demostrarlo.
Horas después, Juan Carlos apareció al frente de la comisión permanente del Consejo Económico y Social. Rodeado de ministros y legisladores, envió un mensaje con la mira en la recesión que agobia al país: "España cuenta con todas las fortalezas para vencer las dificultades. Y está en nuestras manos conseguirlo. Pero para ello es necesario actuar unidos, construir consensos, superar las diferencias y sumar iniciativas".
De igual manera, había convocado hace dos semanas a una reunión del Consejo de Estado, un órgano consultivo del gobierno, para pedirles a los líderes de los grandes partidos una actitud constructiva en la batalla a la crisis.
Esta misma semana, la Casa del Rey anunció también la vuelta de Juan Carlos a los viajes internacionales, después de la operación de cadera que le impidió moverse con normalidad desde principios de año. Su primera salida de 2013 será a Marruecos, el lunes 15. Luego prevé ir a Francia y a Arabia Saudita.
"Algunos dicen que estoy enfermísimo y no es así. Sólo es un problema de tornillos", dijo el rey, de 75 años, en una de sus últimas apariciones públicas, en referencia a sus intervenciones en los huesos. Ya se muestra algo más suelto y da tímidos pasos sin muletas.
El mensaje global es inequívoco, admiten en su entorno: Juan Carlos no tiene previsto ceder a los reclamos cada vez más persistentes para que abdique a favor de su hijo, el príncipe Felipe. Está dispuesto a pelear por recuperar la estima mayoritaria de los españoles que perdió en los últimos tiempos. La última encuesta del estatal Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) muestra que la confianza en la monarquía está en sus niveles mínimos, mientras que encuestas privadas (como la de la consultora Metroscopia) le otorgan una estima pública notablemente menor que la de su hijo

Comentá la nota