El presidente Giorgio Napolitano se reunirá hoy, por separado, con los tres principales líderes de la política de la península: Pierluigi Bersani, Beppe Grillo y Silvio Berlusconi. El fin es llegar a un acuerdo para formar gobierno.
El presidente de Italia, Giorgio Napolitano, recibirá hoy a los tres principales protagonistas del enredo político que vive la península y que aún tiene un final incierto: el líder de la centroizquierda, Pierluigi Bersani del Partido Democrático, el titular del Movimiento 5 Estrellas, Beppe Grillo, y el jefe del Pueblo de la Libertad, Silvio Berlusconi. El secretario del PD se ofrecerá a liderar un gobierno de mínima que apruebe ocho puntos vitales para el país. Sin embargo, crecen los rumores de que, debido a que el ex comunista tiene mayoría absoluta en Diputados pero no cuenta con lo mismo en la Cámara Alta, el jefe de Estado podría optar por un "Ejecutivo institucional": el llamado plan B que vería a Pietro Grasso, presidente del Senado y miembro del PD, a cargo de un gobierno temporal apoyado por el PDL.
Ayer, durante el primer día de consultas, Napolitano recibió a Grasso, considerado un baluarte de la lucha contra la mafia siciliana, a la presidente de Diputados y también miembro del PD, Laura Boldrini, y a los representantes de los pequeños partidos representados en el Parlamento. Tanto Grasso como Boldrini sintetizaron su encuentro con el jefe de Estado asegurando que "es una necesidad absoluta" darle un gobierno al país. Ambos dirigentes dijeron, además, que Napolitano lo sabe y que analizará "todos los caminos posibles para llegar a ese punto".
Además, ambos políticos anunciaron que recortarán el 30% de sus sueldos, lo que indica, para ellos, la "prioridad absoluta" de reducción de los costos de la política. Desde su blog, el representante de la antipolítica Grillo dijo que no es suficiente y exhortó a ambas autoridades legislativas, "quienes se consideran extraños al sistema de partidos", a asumir la responsabilidad que le otorgan sus roles reduciendo a la mitad los sueldos de todos los parlamentarios y haciendo que la clase dirigente renuncie al dinero que recibirá del Estado por los gastos electorales de la pasada campaña. "Si los presidentes propusieran esta medida –escribió el cómico genovés–, el ahorro anual sería de alrededor de 70 millones de euros." «
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