Hace dos años la Corte desestimó el aumento tarifario del 180 por ciento planteado por la empresa ABSA, luego de la presentación de un amparo realizado por el abogado Camilo Jorajuría de León. En dialogó en REALPOLITIK, el letrado aseguró que ahora van por el reintegro de aquella suba -equivalente a 12 mil millones de pesos- que efectivamente cobró la empresa en su momento.
RP.- ¿Por qué la Corte invalidó el aumento en la tarifa de ABSA en aquel tiempo?
El argumento fundamental que llevó a la Corte a anular el decreto que dispuso aquella suba es que éste no contempló la opinión de los usuarios y su participación a través de una audiencia pública. Y hoy metimos con Negrelli la demanda para que ABSA devuelva el aumento de 2012.
RP.- Puntualmente, ¿qué le reclaman?
Le reclamamos a ABSA la devolución de 12 mil millones de pesos a todos los usuarios en la medida que les corresponde conforme lo que sentenció la Corte. ABSA está en condiciones de devolverlos, pero de todas formas se tendrá más información en la pericial contable que se hará en el juicio.
RP.- ¿Que análisis hacen de este conflicto que mantienen con ABSA?
ABSA tiene que cambiar muchas cosas. Desde el 2012 a la fecha viene intentando realizar aumentos desmedidos que solo causan perjuicios a los usuarios.
Si administraran mejor, si pusieran los medidores correspondientes y controlaran debidamente las pérdidas en las calles, no harían falta tantos aumentos.
Como no saben o no les interesa hacer las cosas bien intentan suplir su ineficiencia con aumentos que perjudican especialmente a los más pobre.
RP.- ¿Esto se soluciona con mayor inversión?
En mi opinión, no. Para mí se soluciona con una mejor gestión. Ya sea pública o privada. Al precio que están cobrando actualmente es más que redituable administrar ese servicio monopólico e imprescindible, lo que hace falta es mejorarlo con una gestión eficiente.
RP.- Y el rol del estado, ¿qué opinión te merece?
Si el estado se va a meter en la provisión de servicios debe ser para garantizar un acceso plural y económico a una calidad aceptable. Nada de eso pasa con ABSA: el servicio es malo. Por ejemplo en La Plata hay pérdidas por toda la ciudad y a pesar del paso de años no las arreglan.
Por otro lado, en zonas del interior hay agua con arsénico por encima de los niveles tolerables. Y mientras tanto, cobran un precio ridículo, alto, que perjudica especialmente a los sectores más necesitados. Entonces, la visión de que el estado se mete en la economía para ayudar termina siendo una mentira.
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