Con un anfiteatro repleto desde temprano, la séptima noche de Jesús María lució su lleno total, con cartel de localidades agotadas. Gran presentación de Fabricio Rodríguez. Abel probó sonido con 40 grados.
De hecho, la totalidad de las plateas estaban vendidas por anticipado y se ocuparon completamente a pocos minutos de empezar el set. Y el propio anfiteatro José Hernández a las 21.30 ya tenía un 95 por ciento de ocupación y lleno total a medianoche.
Temprano, la gente se agolpó cerca de los palenques para ver las primeras montas y palpitar el campeonato. En ese tramo, antes de la televisión, en Crina Limpia se cayeron 11 de los 13 jinetes y le dejaron a Ricardo Pucheta la chance de aumentar la diferencia que llevaba como puntero y que lo posicionaba como firme candidato al tricampeonato.
En Bastos con Encimera Lisa, el actual defensor del título, Oscar “Fredy” Gatica, intentaba acercarse a la sorpresa del año, el representante de Chubut, Néstor Fernández, que marchaba primero y sin contratiempos. Y en Gurupa, el de Córdoba se mandó un jinetadón en la Hormiga de Trossero y se aseguraba seguir manteniendo la distancia con su inmediato perseguidor.
Un ratito antes del toque del clarín de inicio con los tres locutores oficiales, Ariel Gutiérrez, Carlos Franco, y Cristian Bazán vestidos de riguroso blanco, ¡violeta!, y ¡marrón!, respectivamente, subió el Chango Juárez para desplegar 15 minutos de puro humor cordobés que cada dos apodos alterna un chiste de borrachos. Cortito pero efectivo.
Y llegó la primera sorpresa de la noche, bien temprano, con Fabricio Rodríguez, el armonicista de Villa María que llegó a esta ciudad hace tres años. Hace dos fue revelación y el año pasado consagración.
Con esos pergaminos y una selección inteligente de temas que pasearon por el Litoral, por San Telmo, y por la Santa Fe de Horacio Guarany, Rodríguez logró cautivar a un público que no haría concesiones porque eran las incondicionales de Abel.
Sus versiones de la preciosa zamba de Hugo Díaz, La siete de abril, y del tango de José Luis Padula, 9 de Julio, sirvieron para dejar en claro que está entre los mejores armonicistas de la Argentina.
Rodríguez sonó fresco, pop, y se paseó con sus tatuajes y pose rocker por el Martín Fierro como si se tratara de Viña del Mar. Cautivó y se mereció los redondos aplausos sobre el final.
La madrugada, poblada de suspiros y de coros sub 30, esperaría por Pintos, el nuevo dueño de las boleterías. Unas cuantas y emocionantes rondas de jineteada y la presencia de Almakanto calentaban la velada antes de la medianoche, al ritmo de clásicos infalibles como Entra a mi hogar.
Una brisa
Minutos antes de la medianoche fue el turno de Brisas del Norte, el grupo que editó en 2013 Senderos y que está presentándose por escenarios de Córdoba. Abrieron su presentación con La vi por primera vez, que puso ritmo de carnavalito en el anfiteatro, y siguieron con una versión de La arenosa, con momentos destacados de Alicia Fernández León.
Con ellos se produjeron las brisas musicales antes del temporal de emociones que tenía previsto desatar Abel Pintos. El joven cantante, que en 2013 tuvo su edición consagratoria en ese mismo festival, realizó la prueba de sonido con 40º de calor, según el periodista de Jesús Marìa Eric Italia. Se lo vio con bermudas y una musculosa con la clásica imagen de la Virgen de Guadalupe estampada en su pecho. Luego se hizo un tiempo para sacarse fotos y firmar autógrafos.


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