La resolución tiene fecha de julio pasado y ayer la confirmó el propio exfuncionario policial, Ricardo Fabián Garino.
El hombre que hace 2 años se atrevió a decir públicamente que las escuelas piquenses eran caldo de cultivo para el suministro de drogas, y que sufrió sanciones por ese motivo, dejó en el camino poco más de 27 años de servicio. “Tres o cuatro personas decidieron mi salida de la fuerza”, abrevió ayer en una extensa entrevista mantenida con este medio.
Garino cometió en enero de 2014 el “sincericidio” de decir públicamente que la droga rondaba por las escuelas de General Pico. Lo señaló ante este medio, y esa declaración le terminó costando la carrera policial luego de casi 28 años de servicio, 27 y 6 meses para ser más precisos. Ese reportaje publicado en la primera quincena de ese año, fue el disparador para que la Jefatura de la Policía de La Pampa y el Ministerio de Gobierno y Justicia activara los mecanismos internos para sancionar con arresto al ahora comisario inspector, dejando de lado cualquier oportunidad de defensa.
Garino, desde la sanción, nunca más volvió al servicio, y sufrió el duro destierro en una fuerza en la cual llegó a ostentar cinco cargos de responsabilidad en cuestiones sensibles para la comunidad, porque al ahora expolicía le habían puesto sobre sus espaldas la responsabilidad total en el Servicio de Seguridad Judicial, en la jefatura del Area de Prevención de Toxicomañía de la UR II, de las tramitaciones de las habilitaciones para custodios, la de liderar los Operativos en Ruta junto a Salud Pública junto a los Padres Preventores y la titularidad de la Oficina Judicial de la Policía.
La paradoja está, además, en que Garino fue retirado de la fuerza meses antes de que asumiera la conducción de la fuerza el extitular de la UR II, y por esos años jefe de Garino, Roberto Ayala. Garino dijo lo que dijo y no se arrepiente. Aún hoy cuando debe asumir el costo de alejarse de una función que lo tuvo como protagonista ante la sociedad, no siente el dolor de haber sincerado algo que era vox pópuli. Además, apenas conocido el efecto sancionatorio, recibió el apoyo de gran parte de la comunidad e, incluso, hasta se llegó a considerar hacer una marcha en apoyo del funcionario para que se dejaran sin efecto las medidas ejemplificadoras.
Otro detalle no menor, es que a la par de Garino surgieron otras voces de igual importancia jerárquica en dos ámbitos diferentes. Porque poco antes del reportaje dado a La Reforma, la entonces titular de la Comisaría del Menor, Silvana Ovín, también exponía la dura realidad de que el 70 por ciento de los menores que resultaban demorados por distintos hechos tenían experiencia con la droga. Del mismo modo reconoció el referente local del Ministerio de Educación, Gerardo Rossi Ferrari (hoy a cargo del Juzgado de Faltas), que la droga estaba latente en los establecimientos educativos.
En ninguno de los dos casos existieron sanciones, aunque en el caso del funcionario de Educación ese testimonio lo puso en foco, peligrosamente para su carrera. Garino ayer, en su casa, habló por primera vez de los sentimientos contenidos durante tantos meses, de su futuro y del impacto que causó en su persona y grupo familiar el haber sufrido el descrédito de los funcionarios que lo tildaron de “mendaz”, y de la soledad que le autoimpusieron algunos de sus entonces camaradas. “Lo mío se activó con una nota periodística a este diario el 13 de enero, yo venía trabajando en el área de prevención desde agosto de 2004, o sea que un largo camino recorrido, mi tarea era específicamente de prevención en las escuelas de Pico y la zona norte, y fuimos reconocidos por eso” contó.
“La droga ya estaba en Pico, desde hace rato, la droga viene a quedarse. Eso de que La Pampa es de paso es relativo, aunque una parte es real porque pasa hacia otras zonas, de hecho lo demuestran los operativos recientes. Pero la droga está instalada, todos los días lo vemos en las noticias, los “kiosquitos” están a la orden del día y hay mucha gente que hizo de esto un modo (ilegal) de vida” agregó. “Los chicos están en riesgo porque la oferta es mayor, hay muchos lugares de venta y hasta hay lugares donde se cultiva la droga, está comprobado por los procedimientos” agregó.
¿Por qué avanzó tanto en los últimos años el tema de la droga, ahora reconocido hasta por el jefe de la Policía?
Esta es una lucha desigual, hay gente muy poderosa detrás de la droga, esto no es una novedad y hay mucha gente preocupada. Este gobierno encabezado por Verna, el nuevo jefe de Policía y ministro de Seguridad, han decidido ponerlo en agenda y ocuparse de eso. Ayala lo dijo en un reportaje, Ayala fue el que me nombró a trabajar en el 2004, y ahora dice públicamente que es preocupante el nivel de consumo y venta de droga. Si lo retrotraemos a mis dichos cuando dije la preocupación que había en las escuelas por este tema, es un calco. Yo puse en agenda el tema, fuí un funcionario que lo dije, y rápidamente el ministro de Gobierno y Justicia dijo que era mendaz, y lo dijo en los medios. Pero yo trabajaba en las escuelas desde hacía 10 años, alguna experiencia tenía como para decir lo que dije, no lo dije porque un día me levanté con ganas de hablarlo.
A dos años todos coinciden con sus dichos, ¿qué sensaciones le invaden al leer ahora algo que usted anticipó y que por esa causa termina siendo retirado de la fuerza?
Esta es la contradicción que tuvo el ministro (Leonardo Villalva) en ese entonces, no sé si él recibía información parcializada, había llegado recién al cargo, no sé si conocía todo el andamiaje policial. Lo que hizo fué callar al mensajero, y no es que yo lo dije sin ningún sustento ni sin autorización de mis jefes, tiempo antes había documentado ante la Jefatura todos los análisis que llevaban a esa conclusión, todos los jefes teníamos que reportar un balance de su actividad.
¿El error fué decirlo por un medio, porque Ovín también había dicho algo parecido y no recibió ni un apercibimiento?
Posiblemente, pero antes lo había documentado ante la jefatura, incluso aportando información sensible sobre personas relacionadas al tema droga con las escuelas. la sanción fué una torpeza, una ligereza, fué tan brutal y despiadado el tramiento que sufrí que automáticamente me sancionaron, me aplicaron la máxima: 15 días de arresto. Eso implicó perder la condición de mando, no poder vestir el uniforme y los atributos, y menos la portación de armas. Pero aclaro, esta sanción se dispuso a través de una norma de facto (Régimen Disciplinario Policial) que, ahora, está puesta a revisar para suerte de todos.
Según se dijo entonces la sanción fué por “no respetar la cadena de mandos”
Lo dijeron en un reportaje en La Reforma, pero reconocen que ocultar el tema de las drogas era pretender tapar el sol con las manos, es decir, ahí varía el sentido que se le dió a la sanción, fué una clara contradicción, quedó documentado que no era falaz, pedí que se prestaran declaraciones, etc. Pero todo siguió su curso.
Pero luego la sanción se suspendió ¿no?
Sí, y me dan las licencias programadas. Pero con el tratamiento que sufrí no estaba en condiciones de volver a mi trabajo, fué muy violento, estaba con 100 puntos para ascender a comisario mayor, dije lo que dije y me costó ser eliminado de la lista. En lo personal fué durísimo, necesité ayuda profesional porque te instalan el sentimiento de culpa, mi familia sabía lo que dejaba por el trabajo, pero ¿qué le decís a ellos cuando alguien sale a decir que sos un mentiroso, o lo que dice son mentiras, o que no podés salir de tu casa porque estás arrestado?, detrás de un policía está la familia, y hoy el jefe policial en una nota con ustedes termina reivindicando lo que venía diciendo. Yo tuve la convicción de que esta problemática de la droga estaba y se venía, y lo advertí, se sabía a nivel nacional.
¿Y ahora le anunciaron el retiro?
Debo ser el policía que en tiempo récord lo pasan a retiro, con 27 años y medio de servicio, estando a poco de irme. Fué en julio de este año.
Usted, después del episodio, nunca más habló con la prensa, ¿por qué?
Por una cuestión obvia, ¿cómo podía hablar estando aún en funciones la persona que me sancionó, la persona que debía resolver mi situación, y de hecho me retiró pero no resolvió la otra cuestión porque la sanción está irresuelta aún., Hoy la situación cambió, porque hay nuevos aires, porque este gobierno levanta la bandera de la lucha contra el narcotráfico y la otra al desdoblarse las funciones del ministerio para apuntar en este sentido, pero sin descuidar la parte de prevención y para eso se generaron equipos de trabajos, y esto es importantísimo, este gobierno reivindica y le da especial importancia a la prevención.
Y esta corriente incluye reivindaciones a otros colegas suyos que habían sido desplazados a destinos de segundo plano ¿no?
Sí, porque todos tienen un potencial, todos fueron compañeros míos. Y un buen líder aprovecha a los mejores, yo le reconozco a (Roberto) Ayala que haya tomado esa decisión de volverlos a convocar.
¿Se arrepintió de haberlo dicho?
No, varias veces me lo han preguntado, mis hijos también, yo no podía ir contra mis ideales, lo mío era un trabajo en proyección. Habíamos trabajado en el diseño del nuevo gabinete de Criminalística, había un ala para auditorio y dar charlas a los estudiantes. Hoy sé que no se va a las escuelas a hablar de esto, o viene gente foránea a dar charlas sobre la temática, pero no es lo mismo.Hay que trabajar con los chicos, si no hay límites no hay horizontes. La droga y el alcohol son elecciones de vida, pueden no elegirse. Hay falta de contención familiar: no se puede crecer sólo en la vida, y hay muchos chicos solos.
Si lo convocaran para asesorar o compartir experiencias con esta nueva gestión ministerial y policial, ¿lo haría?
Lo pensaría junto a mi familia, hoy debo analizarlo de esa manera.
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