La nueva subsecretaria de Comunicación y Cultura de San Isidro habló con LaNoticiaWeb sobre su nuevo cargo y expresó la importancia de generar un cambio. “Hay muchas cosas que no se ven pero están hechas”, indicó. Además expresó la importancia de las nuevas tecnologías y dijo: “Uno tiene que producir materiales acorde a esos formatos y hoy San Isidro no lo está haciendo”.
¿Cuál fue la impronta que dio como directora del área de Cultura en el Municipio de San Isidro?
Logramos cumplir con nuestro objetivo y en este sentido Gustavo tuvo un papel súper protagónico y tomó decisiones importantes. La primera fue el no a la estridencia, hablando siempre en materia cultural. En segundo lugar fue el si al trabajo permanente y estar en todos lados todo el tiempo porque San Isidro no es solo el centro sino que Boulogne, Villa Adelina y Beccar también es San Isidro y eso hay que respetarlo. San isidro es un lugar, del punto de vista demográfico, muy diverso. Hay gente que vive en la barranca y otra que no, es un partido de clase media y tiene un capital social muy importante. Hay un montón de gente emprendedora, inteligente, informada y muy exigente, hay un control social impresionante. En tercer lugar hay una clara diferenciación entre lo que es el mundo del espectáculo y de la gestión. Es una obligación permanente, tenés que estar rindiendo cuentas, teniendo buenas ideas y siendo muy responsable desde el punto de vista fiscal porque no tenemos aliados muy importantes que nos financien los caprichos, sino, todo lo contrario. Con eso lograr el bienestar general en el más amplio sentido de la palabra.
Ahora hubo un cambio e incorporaste la parte de comunicación, ¿qué cree que pasó?
Lo que pasó con Cultura fue muy interesante desde el punto de vista de la comunicación. Nosotros logramos generar con nuestro público una relación muy genuina, de mucha verdad, cercanía y confianza. Primero empezamos con medios digitales y armamos un Newsletter. Cuando, por ejemplo, hubo gripe A, y en vacaciones de invierno los chicos no podían salir de sus casas, ni ir a los espectáculos, nosotros empezamos a producir material digital para mandar a las casas y que los chicos puedan jugar con sus abuelos, cocinara, vieran películas y leyeran libros. Eso lo hacemos todo el tiempo y creo que ese modelo impactó muy fuerte en la gente. San Isidro tiene una gestión, desde el punto de vista objetivo, con los deberes constitucionales que tiene un intendente, relacionado con la infraestructura y muchas cargas que Gustavo se echó encima como la seguridad y la salud que son responsabilidad de la Provincia y sin embargo en San Isidro funcionan financiadas por el Municipio en una importante proporción. Este sistema comunicacional es tan centrado, poco acartonado y sincero, porque acá atendemos a todo el mundo, conversamos con todos y hablamos de nuestras intenciones con absoluta sinceridad.
Se dio una cuestión subterránea con los actores sociales y los vecinos que ahora se va a hacer visible. Contrario a otras gestiones que es solo marketing.
Exactamente, esa es la idea y vamos a seguir evitando de manera sistemática el marketing, es una apuesta basada en ciertas fortalezas de gestión con la capacidad de jugar el juego sin desesperar porque eso no le hace bien a la relación con los vecinos, sobre todo a escala municipal. La relación con el vecino es totalmente directa, esto no es una abstracción como el estado nacional, estoy hablando de políticas públicas que impactan en vecinos que te encuentran en la calle todo el tiempo.
Desde tu nuevo lugar, ¿cómo piensa mostrar la gestión?
Este año hacemos una campaña de la puesta en valor de los hitos de San Isidro, de lo que hemos construido como sociedad en todos estos años y vamos a alivianar la marca. Hay muchos proyectos que tiene Gustavo de gestión, el planea siempre en cuatro años, en 2002 apuntó a un sistema de salud con el Hospital, que todo el mundo pesó que estaba loco, y este año es cloacas para todos. El tema de la radicación de villas en San Isidro es un caso testigo y hay muchos otros municipios que consultan, vienen y copian. Ahora es cómo se cuentan estas cosas y como se integra al resto, a los que no son beneficiarios directos de cada uno de estos hitos de gestión para que los entiendan, comprendan y valoren pero no solamente a nivel obra publica sino a nivel de los intangibles que San Isidro tiene, es la Capital Nacional de Rugby y de la Vela, bueno, quiénes son esos protagonistas, dónde están, por qué son valiosos, de qué se trata lo que hacen.
Tienen una apuesta el 25 de marzo con los músicos.
Eso es un caso testigo. Hoy estuvieron las murgas del Bajo Boulogne y La Cava definiendo con los productores la manera en la que va a participar en este festival que va de música clásica a murga y en el medio todo lo que existe. Tenemos más de 400 grupos inscriptos.
¿Cree que este cambio surge por las modificaciones dentro de la Región Metropolitana Norte?
Me parece que el mundo cambió. No se hizo política en los ´90, como se hizo en el 2000, ni como se va a hacer en esta nueva década. Está totalmente relacionado con lo que ha pasado con los medios digitales y con la velocidad con que la información circula. Sin ningún lugar a dudas uno tiene que producir materiales acorde a esos formatos y hoy San Isidro no lo está haciendo. Si bien tiene una página web con muchísima información, no estamos haciendo un uso exhaustivo de los medios digitales que son muy democráticos y sería una vuelta de tuerca más. Este verano ya cambiamos muchas cosas de la estratégica y hemos tenido mucha más participación.
¿Qué importancia le da a la marca?
Le doy importancia porque San Isidro es una marca.
¿Va a seguir siendo “distinto”?
No, no va a seguir siendo distinto porque ya lo saben todos. Queremos simplificar, bajar la verborragia porque el mensaje es muy genuino y comprender que las cosas se hacen con otros, no se hacen ni solos ni a los gritos. Este es un candidato que no grita y es una gestión que se trata de hacer con otros. Esta es un poco la idea de la nueva marca que se viene, además se va a generar una nueva mirada sobre el espacio público que tiene que estar a la altura y en la jerarquía de toda la inversión que se ha hecho en materia de infraestructura. Hay muchas cosas que no se ven pero están hechas.
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