Jaque quiere erradicar los paros prolongados y cíclicos en los hospitales

En el Gobierno se preparan para evitar lo que consideran una fija de los años electorales. Dicen que ya lo sufrió Cobos y ahora el PJ.

"Todos los días hay que reformar el Estado porque esto implica más y mejores servicios. Después hablaremos", se limitó a decir el gobernador Celso Jaque antes de viajar a los Estados Unidos y durante la inauguración del sistema de cámaras de vigilancia en Maipú.

Fue en respuesta a la consulta sobre los preparativos que está llevando a cabo el Gobierno para encarar una reforma profunda en el sistema de salud de la provincia.

Bastante más explícito estuvo el martes pasado -en privado- durante la reunión de Gabinete frente a sus funcionarios: "Vamos a ir a fondo y a dejar resuelto este tema. Nunca más paros de cuarenta y cincuenta días en los hospitales", enfatizó e instó a conseguir que el actual conflicto sea "el último" paro médico en la provincia.

Allí ordenó avanzar "hasta donde sea posible" con el convenio colectivo del sector durante las actuales negociaciones paritarias -mientras dure la conciliación obligatoria-; aplicar a rajatabla los descuentos de los días de huelga ni bien termine esta conciliación obligatoria y definir una reforma del sistema de salud que mejore el servicio y le dé continuidad, al erradicar el "paro cíclico masivo" del sistema público de salud.

Todo indica que la suerte final del ministro quedó atada directamente a los resultados de esta tarea. "Estoy dispuesto a pagar el costo político que sea necesario pero este sistema no quedará igual", enfatizó Jaque en la reunión de gabinete, ofreciendo a Behler el respaldo necesario para encarar una misión más que difícil.

En la Casa de Gobierno ya se observan preparativos similares a los previos a la intervención a Obras Sanitarias Mendoza y el foco de la atención del Gobierno parece trasladarse del agua a la Salud.

En el Ejecutivo ya se ha repasado al detalle la historia de los conflictos salariales en los últimos siete años por lo que se destaca que existe una creciente virulencia en años electorales. Por lo tanto, se busca evitar un 2011 similar al que debió enfrentar Julio Cobos en su último año de gobierno.

"Sólo hay que cambiar los nombres (del ex ministro cobista Armando) Calletti por Behler y se viene repitiendo una historia demencial", dicen en un Gobierno convencido de que "si esto no se para ahora, no habrá forma de pararlo el año que viene".

Por lo tanto considera que la solución no pasa por otorgar aumentos de sueldo sino por cambiar de sistema.

Le achacan al actual esquema de funcionamiento "demasiados descontroles y descentralizaciones" que permiten "incumplimientos horarios, quioscos personales, sobrediagnósticos artificiales -por ejemplo en esclerosis-, abuso de tomografías y cotos cerrados como los de anestesiología y neurocirugía".

Consideran que estos vicios están tan generalizados que llegan a "poner en riesgo de concreción las medidas que se adoptan y hasta cuestionan el poder de decisión mismo" de cualquier gobierno.

"No descartamos ninguna salida", dicen funcionarios políticos cuando se los consulta sobre posibles intervenciones a hospitales. Hasta las admiten para "los casos en los que los directores se dejen influenciar por una corporación" en la que "no existen médicos indigentes"

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