Ingenieros de la planta nuclear afirman que los niveles de radiación han bajado ligeramente tras lanzar varias veces agua sobre los reactores por tierra y por aire, pero las autoridades nucleares estadounidenses se basan en información propia y sostienen que la crisis puede durar semanas
Mientras la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) aseguraba que la situación en la central nuclear japonesa de Fukushima sigue siendo muy seria y Estados Unidos hablaba de una crisis que puede prolongarse semanas, ingenieros de esa planta afirmaron anoche que las radiaciones entorno al complejo descendieron ligeramente, 20 puntos hasta 292 microsieverts, luego de que, a lo largo del día, las fuerzas de autodefensa japonesas arrojaran varias veces agua por tierra y por aire sobre los reactores para enfriar las barras de combustible y evitar una catástrofe.
Las tareas con helicópteros militares y camiones cisterna estuvieron concentradas en enfriar el reactor 3 de la plata de Fukushima, el único de la central que contiene plutonio. Unas 30 toneladas de agua de mar cayeron sobre el reactor, lo que provocó que éste emitiera vapor de agua, indicativo de que el líquido llegó a las barras de combustible utilizado, altamente peligrosas.
Anoche, los operarios de Fukushima trabajaban a contrarreloj para restaurar la red principal de energía en el reactor 2 de la planta, con el fin de empezar a bombear el agua necesaria. Aunque los trabajos en este caso parecían ir más lentos.
En una rueda de prensa trasmitida por la televisión pública NHK, los voceros de Tokyo Electric Power Company (Tepco), la empresa que opera en Fukushima, dijeron que aunque no podían señalar cuándo se podría conectar la electricidad al reactor número 2 de la central, esperaban lograrlo hoy.
Las autoridades japonesas habían informado a la AIEA que habían logrado establecer un cable externo hasta la red eléctrica de la unidad 2, pero detendrían las tareas temporalmente para permitir que más helicópteros volvieran a rociar la planta con agua de mar.
El trabajo ha sido lento debido a la constante necesidad de vigilar los niveles de radiación para proteger a los 50 trabajadores que están poniendo el cuerpo a la crítica situación en Fukushima tras el terremoto de 9 grados Ritcher y posterior tsunami que sacudió a Japón hace una semana.
Yukiya Amano, director general de la AIEA con sede en Viena, tenía previsto llegar a su país natal hoy junto a un equipo internacional de expertos, tras quejarse por la falta de información sobre la crisis ante las autoridades japonesas. China también reclamó a Tokio datos precisos.
Graham Andrew, asesor principal de Amano, dijo que la situación en la planta es grave pero razonablemente estable.
No ha empeorado, lo que es positivo, dijo. La situación continúa siendo muy grave pero no ha habido un empeoramiento significativo desde ayer (por el miércoles), agregó.
Pese a los avances reportados por los técnicos de Fukushima, Gregory Jaczko, la máxima autoridad nuclear de Estados Unidos declaró ante una comisión parlamentaria que los niveles de radiación en torno a la piscina de refrigeración son extremadamente altos y que la resolución de la crisis llevará algún tiempo, posiblemente semanas, en declaraciones recogidas por el New York Times.
Sería muy difícil para los trabajadores de emergencia llegar a los reactores. Las dosis que podrían experimentar serían dosis potencialmente mortales en un periodo de tiempo corto, dijo en Washington.
La embajada estadounidense en Tokio instó ayer a los ciudadanos que vivan en un radio de 80 kilómetros de la planta de Daiichi a evacuar la zona o permanecer a resguardo como precaución.
El suministro de agua y combustible para calefacción es bajo en los centros de evacuación, donde muchos supervivientes esperan envueltos en mantas.
Aproximadamente 850.000 hogares del norte del país siguen sin electricidad en medio de temperaturas gélidas, dijo Tepco, y el gobierno indicó que al menos 1,5 millones de casas carecen de agua corriente.
Las autoridades dijeron que habían confirmado 5.692 muertos por el sismo y el tsunami, y que no se sabe nada de 9.522 personas en seis prefecturas.
En una señal aliviadora, anoche los ministros de Finanzas del G-7 anunciaron que una intervención coordinada en los mercados de divisas hoy para respaldar la economía japonesa, decisión que llega después de que el yen alcanzara ayer el máximo frente al dólar desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
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