La crisis de Fukushima alcanzó al nivel 5 en una escala de 1 a 7, lo que significa que se trata de un accidente de consecuencias amplias
TOKIO.- Mientras el ejército continuaba su titánica batalla para enfriar los reactores de la central nuclear y evitar una catástrofe de consecuencias impredecibles, la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa aumentó ayer de 4 a 5 el nivel del accidente nuclear de Fukushima (sobre un máximo de 7), lo que significa que se trata de un hecho de consecuencias amplias.
En tanto, la compañía operadora de la central de Fukushima, Tepco, logró reconectar la corriente, un importante paso que permitiría restablecer el suministro de electricidad en el complejo y reactivar el sistema de refrigeración de los reactores, que colapsó el día del terremoto.
Sin embargo, empieza a ganar fuerza en Japón una opción más drástica para prevenir una catastrófica fuga de radiación desde un reactor nuclear: enterrarlo bajo arena y concreto, tal como se hizo para sellar las enormes filtraciones de Chernobyl.
La amenaza nuclear que tiene en vilo a Japón y al resto del mundo comenzó hace una semana luego de que el terremoto y el tsunami devastaran el nordeste del país y destruyeran los sistemas de refrigeración de la central de Fukushima I. La alarma ya llevó a miles de personas a abandonar Japón.
La Agencia de Seguridad Nuclear de Japón informó que el nivel de riesgo de la crisis actual, medido por la escala internacional de eventos nucleares (INES), pasó de 4 a 5, anunció que acrecentó esa alarma. Esta escala es utilizada para medir la magnitud de un problema en una instalación nuclear. El nivel 0 se emplea cuando no existe ninguna anomalía, y el 7 corresponde a un accidente muy grave, como el de Chernobyl.
Fukushima pasó de ser un accidente con consecuencias de alcance local (nivel 4) a un accidente con consecuencias amplias (nivel 5).
Después de admitirse que el desastre de Fukushima había alcanzado el nivel 5, el director de Tepco, Akio Komiri, estalló en lágrimas frente a periodistas y admitió que puede provocar muchas muertes por radiaciones.
A una semana del violento terremoto de 9 grados en la escala de Richter y del posterior tsunami, el gobierno japonés elevó a 17.230 el número de víctimas (6911 muertos y 10.319 desaparecidos), lo que convierte esta tragedia en la peor desde el gran terremoto de Kanto en 1923, cuando murieron más de 142.000 personas.
Ayer, luego de que en las zonas afectadas por el terremoto y el tsunami se realizara un minuto de silencio por las víctimas, el primer ministro Naoto Kan pronunció un conmovedor discurso a sus conciudadanos.
"Estamos en una situación de crisis que pone a prueba a nuestro pueblo. Japón se reconstruyó milagrosamente después de la Segunda Guerra. Con la fuerza de todos, reconstruiremos nuevamente al país", dijo. "Japón superará esta tragedia y se reconstruirá como nación", afirmó.
Con una clara autocrítica tras una semana catastrófica para Japón, el gobierno de Tokio admitió que podría haber tomado medidas más rápidas para lidiar con los múltiples desastres. "Un masivo sismo sin precedente y un enorme tsunami sacudieron a Japón. Como resultado, ocurrieron cosas que no habían sido anticipadas en términos de la respuesta a un desastre general", reconoció el jefe de gabinete japonés, Yukio Edano.
Ahora, la lucha está centrada en intentar enfriar los reactores, principalmente el número 3 -más peligroso porque utiliza plutonio-, sobre el que anteayer vertieron 64 toneladas de agua lanzadas desde camiones cisterna y helicópteros militares.
Unos siete camiones de bomberos se acercaban ayer por turnos al reactor, en intervalos de cinco a diez minutos, y lo rociaban con agua durante varios segundos, antes de alejarse de nuevo para dar paso a la siguiente ronda.
Se estima que ayer se lanzaron sobre el reactor 50 toneladas de agua, pero el peligro persiste porque la pileta de almacenamiento de combustible todavía no alcanzó el nivel necesario de líquido para evitar el sobrecalentamiento.
Al mismo tiempo, Tepco logró conectar una línea de transmisión externa con la central de Fukushima y está más cerca de suministrar electricidad para poder poner en marcha las bombas de agua necesarias para el enfriamiento. La compañía aseguró que esta maniobra proporcionará energía primero al reactor 2 y luego, a los reactores 1, 3 y 4.
Pero incluso si los ingenieros restauraran los sistemas de energía, las bombas podrían estar demasiado dañadas por el sismo y el tsunami como para funcionar. Por eso se empieza a barajar la opción de enterrar los reactores, lo que dejaría partes de Japón inaccesibles durante décadas.
En este contexto, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) afirmó que se está avanzando hacia una "situación estable", aunque el estado de Fukushima sigue siendo muy serio, según palabras del asesor técnico Graham Andrew. "Se trata de un accidente gravísimo", dijo el director del OIEA, Yukiya Amano, que ayer llegó a Japón.
La radiactividad en torno a la central nuclear, operativa desde 1971, llevó al gobierno nipón a evacuar a casi 230.000 personas en un radio de 20 kilómetros.
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