El PBI nipón subió 1,1% entre octubre y diciembre pasados impulsado por el consumo interno y las exportaciones. El crecimiento del gigante asiático había puesto en dudas la permanencia de Japón como escolta de Estados Unidos.
El PBI japonés alcanzó en 2009 los 5,08 billones de dólares. En el segundo trimestre, gracias a la ayuda oficial, Japón dejó atrás la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial. Con los últimos resultados, la economía registró el tercer período consecutivo de crecimiento y se acercó más a una recuperación sostenida. Sin embargo, en todo el año pasado la economía tuvo una caída récord y se contrajo un 5% respecto de 2008.
El 60% del producto bruto japonés es consumo interno. Esa variable creció un 0,7% entre octubre y diciembre respecto del trimestre anterior. La recuperación estuvo impulsada por los planes de estímulo oficiales, que incluyeron ofertas en bienes de consumo durable, como autos o televisores pantalla plana y electrodomésticos ecológicos. La inversión privada aumentó un 1 por ciento. Por su parte, las exportaciones crecieron un 0,8% con la ayuda de la reactivación de su principal socio comercial: China.
El constante avance del gigante asiático puso en duda la permanencia japonesa en el segundo puesto del ranking de economías globales, que es liderado por Estados Unidos. En 2009 el producto bruto de China superó los 4,9 billones de dólares. Se estima que este año la economía crezca a un ritmo de entre el 8 y el 10 por ciento, pese a las medidas lanzadas por el gobierno para evitar el recalentamiento. China crece dos veces más rápido que Japón y eso lleva a pensar a los analistas que la isla tiene los días contados en el segundo puesto mundial.
La principal amenaza para la economía japonesa es la deflación. El nivel de precios cayó un 3% en el último trimestre del año pasado y registró la mayor baja en 15 años. La caída de los precios deprime la producción y atrae el fantasma de volver a caer en recesión. Los economistas piden que el Banco de Japón realice políticas acomodaticias para evitar que los precios sigan su rally bajista.
El nivel general de precios funciona como deflactor del PBI, es decir que permite calcular el crecimiento real de la economía dejando de lado la evolución de precios. En el caso de Japón la deflación hace que el número de PBI real sea mayor al nominal. Si no se tiene en cuenta la caída de los precios la economía creció un 0,9% en el cuarto trimestre, es decir que la deflación explicó 0,2 puntos porcentuales del producto.
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